La respuesta internacional frente al terremoto que sacudió a Colombia comenzó a tomar forma con el despliegue de equipos de Naciones Unidas en varias de las regiones golpeadas por la emergencia.
María José Torres Macho, coordinadora residente de Naciones Unidas en Colombia, confirmó que las agencias especializadas del organismo ya trabajan en territorio para apoyar la atención de las comunidades afectadas por el sismo de magnitud 7,4.
Según explicó Torres, la presencia de Naciones Unidas es especialmente importante en el Chocó, uno de los departamentos más afectados y que ya enfrentaba condiciones de vulnerabilidad social y humanitaria antes de la emergencia.
“Estamos muy preocupados por el impacto de este desastre”, señaló la funcionaria al referirse a la situación que enfrentan las comunidades de esa región.
Equipos también llegan al Valle y al Eje Cafetero
La operación internacional no se concentra únicamente en el Chocó. Naciones Unidas informó que también se están desplegando equipos hacia zonas afectadas del Valle del Cauca y el Eje Cafetero.
Torres reveló que alrededor de 56 organizaciones ya se encuentran trabajando en territorio junto con las autoridades locales y las comunidades.
La respuesta reúne tanto agencias de Naciones Unidas como organizaciones humanitarias que hacen parte de los equipos locales de coordinación establecidos para atender la emergencia.
Las primeras necesidades ya fueron identificadas
Durante las primeras 24 horas posteriores al terremoto, el Sistema de Naciones Unidas y el equipo humanitario realizaron evaluaciones para determinar cuáles son las necesidades más urgentes de las poblaciones afectadas.
Entre las prioridades aparecen el alojamiento temporal para las familias que perdieron sus viviendas, el acceso a agua y saneamiento y la atención en salud.
La emergencia también está dejando una afectación importante en la salud mental de las comunidades, especialmente entre las personas que perdieron familiares, viviendas o sus medios de vida.
La situación de los niños, niñas y adolescentes también preocupa a los organismos humanitarios, debido a que muchos perdieron sus escuelas o quedaron con dificultades para continuar con sus actividades educativas.
Naciones Unidas destaca coordinación con el Gobierno
La coordinadora residente también se refirió a la relación entre Naciones Unidas y el Gobierno colombiano durante la emergencia.
Torres aseguró que ha existido comunicación y coordinación con la Cancillería y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres.
En particular, confirmó que el canciller Omar Bula se comunicó con Naciones Unidas pocas horas después del terremoto para solicitar un trabajo coordinado y mantener un esquema de cooperación que, según explicó, ya venía funcionando antes de la emergencia.
La ayuda internacional se suma al operativo nacional
Mientras los organismos de socorro colombianos mantienen las labores de búsqueda, rescate y atención de los damnificados, las agencias internacionales empiezan a concentrar sus capacidades en las necesidades humanitarias que aparecen después de la emergencia inicial.
El objetivo es atender a las familias que necesitan refugio, garantizar servicios básicos y acompañar a las comunidades durante una etapa que podría extenderse mucho más allá de las labores de rescate.
El terremoto de magnitud 7,4 ocurrido el 10 de agosto dejó una emergencia de gran escala en diferentes regiones del país. Naciones Unidas mantiene sus equipos desplegados y continuará coordinando con las autoridades colombianas las acciones necesarias para atender a las comunidades más afectadas.







