La Primera Conferencia Nacional sobre Palma de Aceite se realizó entre el 22 y el 24 de septiembre en el Parque Las Malocas, en la capital del Meta, y reunió a diferentes actores de la cadena para compartir investigaciones, experiencias de campo y nuevas herramientas relacionadas con la producción.
El encuentro fue organizado por Cenipalma y reemplaza a la tradicional Reunión Técnica Nacional de Palma de Aceite, que se realizó hasta 2025. La nueva conferencia también hace parte de la conmemoración de los 35 años de Cenipalma.
La discusión estuvo puesta en cómo producir mejor
Durante los tres días se abordaron asuntos que van desde la nutrición y sanidad de los cultivos hasta la mecanización, la innovación tecnológica, la adaptación al cambio climático, la transformación digital y el uso de herramientas como la inteligencia artificial.
El objetivo no fue solamente mostrar nuevas tecnologías, sino discutir cómo pueden aplicarse en las plantaciones para mejorar el rendimiento, reducir costos y utilizar de manera más eficiente recursos como el agua, los fertilizantes y otros insumos.
Cenipalma planteó la conferencia como un espacio para acercar la investigación a las situaciones que enfrentan diariamente los productores y técnicos en las diferentes zonas palmeras del país. La programación incluyó conferencias, experiencias prácticas, demostraciones y espacios para conocer soluciones desarrolladas para el sector.
El Meta tiene un peso importante en la producción
La elección de Villavicencio como sede también tiene relación con el papel que juega el Meta dentro de la actividad palmera nacional.
De acuerdo con cifras de Fedepalma, el departamento registró en 2023 189.362 hectáreas sembradas con palma de aceite y una producción de 591.863 toneladas de aceite de palma crudo, equivalente al 31,1 % de la producción nacional.
El mismo reporte registra más de 62.500 empleos asociados a la actividad palmera en el departamento.
El Meta forma parte de la Zona Oriental, que concentra el 47,5 % de la capacidad nominal de procesamiento de racimos de fruta fresca del país. Esto convierte a la región en uno de los principales escenarios para discutir el futuro productivo de esta agroindustria.
Sostenibilidad y eficiencia van de la mano
Uno de los temas que atravesó las discusiones fue la necesidad de producir más utilizando mejor los recursos disponibles.
Para Carlos Villavicencio, gerente de Desarrollo de Negocios y Sostenibilidad de Yara Región Andina, el desafío también pasa por mejorar la forma en que se manejan los recursos dentro de las plantaciones.
“Hoy la sostenibilidad también implica transformar la manera en que producimos y gestionamos los recursos”, señaló Villavicencio, al destacar la importancia de utilizar herramientas que permitan mejorar la eficiencia ambiental y productiva.
La discusión incluye aspectos como el manejo de nutrientes, el consumo de agua, la salud del suelo, la sanidad vegetal y la adaptación de los cultivos a condiciones climáticas cada vez más variables.
La tecnología empieza a tener un papel más directo en el campo
La digitalización también ocupó un espacio importante en la agenda. Para el sector, herramientas de análisis de datos, automatización e inteligencia artificial pueden ayudar a detectar problemas con mayor rapidez y tomar decisiones más precisas sobre los cultivos.
Pero el reto está en que esas soluciones realmente lleguen al campo y puedan ser utilizadas por productores de diferentes tamaños.
En ese sentido, la transferencia de conocimiento se convierte en uno de los puntos centrales para que la investigación no se quede únicamente en laboratorios o conferencias, sino que termine aplicada en las plantaciones.
Un sector que busca crecer sin perder eficiencia
La primera Conferencia Nacional sobre Palma de Aceite cerró en Villavicencio con una discusión que va más allá de aumentar las áreas sembradas.
El sector enfrenta el reto de mejorar la productividad por hectárea, controlar enfermedades, reducir costos, incorporar tecnología y responder a las exigencias ambientales y de los mercados.
Para una región como el Meta, donde la palma tiene un peso importante en la economía rural y en el empleo, esas decisiones también tienen impacto directo sobre productores y comunidades.
La apuesta que queda planteada es combinar productividad, investigación, tecnología y sostenibilidad para que la palmicultura colombiana pueda seguir creciendo con un uso más eficiente de los recursos y con soluciones que respondan a las necesidades reales del campo.




