Las autoridades sanitarias encendieron las alarmas en Santander tras confirmar un fuerte incremento en los casos de tosferina durante el último año. De acuerdo con el más reciente boletín del Instituto Nacional de Salud (INS), el departamento pasó de registrar cinco casos confirmados en 2025 a 41 contagios en 2026, lo que representa un aumento del 720 % y lo ubica como la tercera región del país con mayor número de pacientes diagnosticados con esta enfermedad respiratoria, solo por detrás de Antioquia y Bogotá.
El informe del INS señala que, con corte a la semana epidemiológica 26 de 2026, en Colombia se han notificado 3.171 casos probables de tosferina. De ellos, 514 fueron confirmados, 2.364 descartados y 293 continúan bajo estudio. Además de Antioquia, con 110 casos, y Bogotá, con 54, el listado de departamentos más afectados lo completan Santander con 41 contagios, Cartagena con 33 y Cesar con 27.
La preocupación aumentó luego de que el Instituto Nacional de Salud confirmara un brote de tosferina en una comunidad indígena del municipio de Cerrito, en Santander. Según las autoridades, 19 de los 129 casos reportados en comunidades indígenas del país corresponden a esta población, situación que mantiene un monitoreo permanente por parte de los organismos de salud.
La especialista Sandra Quintero, integrante del Programa de Salud de la Universidad Manuela Beltrán, explicó que el incremento podría estar relacionado con varios factores, entre ellos los retrasos en los esquemas de vacunación, una mayor circulación de la bacteria y un fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica que ha permitido identificar más casos.
La experta también advirtió que las condiciones sociales y sanitarias de algunas comunidades indígenas favorecen la propagación de la enfermedad y dificultan el acceso oportuno a servicios de prevención y atención médica, lo que incrementa el riesgo de complicaciones, especialmente entre los menores de edad.
La tosferina, causada por la bacteria Bordetella pertussis, es una enfermedad altamente contagiosa que afecta las vías respiratorias. En sus primeras etapas puede confundirse con una gripe común, ya que presenta síntomas como congestión nasal, fiebre leve y tos. Sin embargo, con el paso de los días evoluciona hacia fuertes ataques de tos que dificultan la respiración y pueden poner en riesgo la vida de los pacientes más vulnerables, especialmente los niños menores de cinco años.
Entre los principales signos de alarma que mencionan los especialistas se encuentran los accesos intensos y prolongados de tos, dificultad para respirar, fiebre persistente superior a los 38 grados, aleteo nasal, retracción de las costillas al respirar, pausas respiratorias, coloración azulada en labios o piel, rechazo a la alimentación y somnolencia excesiva. Ante cualquiera de estos síntomas, la recomendación es acudir de inmediato a un centro asistencial.
Las autoridades sanitarias reiteraron que la herramienta más efectiva para prevenir la enfermedad sigue siendo la vacunación. En Colombia, el Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) ofrece gratuitamente la vacuna pentavalente a los 2, 4, 6 y 18 meses de edad, además de un refuerzo con DPT a los cinco años. También se recomienda la aplicación de la vacuna Tdap durante el embarazo para proteger a los recién nacidos en sus primeros meses de vida.
Frente a este panorama, el Instituto Nacional de Salud hizo un llamado a los padres de familia para verificar que los niños tengan completos sus esquemas de vacunación y a consultar oportunamente a los servicios médicos ante cualquier síntoma respiratorio persistente. Las autoridades insisten en que una detección temprana y la inmunización siguen siendo las principales herramientas para contener la propagación de la tosferina y evitar complicaciones graves.







