El presidente Gustavo Petro salió al paso de las críticas por su viaje oficial a Cuba y aseguró que su decisión responde a un propósito diplomático: promover la paz y evitar una eventual escalada de conflicto en el Caribe. A pocos días de concluir su mandato, el jefe de Estado explicó que su visita a la isla hace parte del papel que desempeña Colombia al frente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) y de su compromiso con la solución pacífica de los conflictos internacionales.
A través de un extenso pronunciamiento, Petro afirmó que desde Cuba quiere enviar un mensaje en favor del diálogo y rechazar cualquier escenario de confrontación militar en la región. El mandatario sostuvo que “ni los misiles, ni las invasiones, ni los bloqueos son la solución a los problemas de la humanidad”, insistiendo en que la diplomacia debe prevalecer sobre el uso de la fuerza.
Durante su intervención, el presidente también cuestionó algunas de las decisiones anunciadas por el gobierno entrante de Abelardo de la Espriella, especialmente las relacionadas con la política exterior. Petro criticó la intención de romper relaciones diplomáticas con países como Cuba, al considerar que ese tipo de medidas modifican el rumbo internacional que ha seguido Colombia durante los últimos años.
El mandatario aprovechó además para destacar el papel que, a su juicio, ha desempeñado Cuba en diferentes momentos de la historia reciente de Colombia. Recordó que la isla fue sede de las negociaciones de paz con las extintas FARC, resaltó la formación de médicos colombianos en ese país y mencionó la cooperación en materia de salud durante la pandemia del covid-19. Petro reiteró que, por esas razones, rechaza cualquier posibilidad de una intervención militar contra el gobierno cubano.
En su mensaje, el jefe de Estado manifestó preocupación por la tensión que vive actualmente el Caribe y aseguró que una confrontación armada tendría consecuencias humanitarias para toda la región. En ese sentido, hizo un llamado a la comunidad internacional para fortalecer los espacios de diálogo y construir soluciones concertadas entre los países involucrados.
El viaje a Cuba se convierte en una de las últimas actividades internacionales de Gustavo Petro antes de entregar la Presidencia el próximo 7 de agosto. Mientras el mandatario defiende su visita como una misión en favor de la paz y el multilateralismo, distintos sectores políticos mantienen el debate sobre el alcance diplomático del desplazamiento y el cambio de rumbo que tendrá la política exterior colombiana con la llegada del gobierno de Abelardo de la Espriella.







