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El Niño ya no es solo un desafío climático: así pueden prepararse las empresas para proteger su operación

  • Las altas temperaturas, las sequías, el riesgo de incendios y las posibles afectaciones en el suministro de agua y energía pueden comprometer procesos críticos en sectores estratégicos de la economía.
  • La compañía recomienda fortalecer los planes de continuidad, proteger la infraestructura crítica y preparar a los equipos antes de que una contingencia afecte la operación.

El fortalecimiento del fenómeno de El Niño en Colombia vuelve a poner sobre la mesa un desafío que trasciende el ámbito ambiental y alcanza directamente la operación de las empresas. Las altas temperaturas, las sequías, el incremento del riesgo de incendios forestales y las posibles afectaciones en el suministro de agua y energía pueden interrumpir procesos críticos, afectar las cadenas de abastecimiento y comprometer la continuidad de organizaciones que dependen de infraestructura esencial y operaciones permanentes.

Ante este escenario, SACS Group advierte que la preparación no comienza cuando ocurre la emergencia. La capacidad de una empresa para mantener su operación depende de anticipar los riesgos, fortalecer sus planes de continuidad y asegurar que las personas, los recursos y los protocolos estén preparados para responder de manera oportuna.

“El fenómeno de El Niño no debe verse únicamente como un evento climático, sino como un riesgo empresarial que puede comprometer la continuidad del negocio. Las organizaciones resilientes no esperan a que ocurra la emergencia; gestionan el riesgo con anticipación, fortalecen sus capacidades y preparan a sus personas para proteger la vida, la operación y la sostenibilidad del negocio”, afirmó Carolina López Pérez, gerente técnica para Latinoamérica de SACS Group.

Aunque todas las organizaciones pueden verse afectadas por este fenómeno, sectores como hidrocarburos, energía, minería, manufactura, agroindustria, infraestructura, construcción, logística, transporte, salud, acueducto y saneamiento básico enfrentan una mayor exposición debido a su dependencia de recursos estratégicos, la operación de infraestructura crítica y la necesidad de mantener procesos continuos cuya interrupción puede generar impactos económicos, ambientales y sociales.

Frente a este panorama, SACS Group recomienda siete prioridades que las empresas deberían revisar desde ahora para fortalecer su capacidad de respuesta, reducir la vulnerabilidad de sus operaciones y mantener la continuidad del negocio frente a los posibles efectos del fenómeno de El Niño.

1.  Actualizar y socializar los planes de contingencia. 

Los protocolos para responder a escenarios de sequía, calor extremo e incendios deben mantenerse actualizados y ser conocidos por todas las personas responsables de ejecutarlos. Un plan solo es efectivo cuando quienes deben activarlo conocen su alcance y responsabilidades.

2.  Identificar los procesos críticos para garantizar la continuidad del negocio.

 Las empresas deben reconocer cuáles operaciones dependen del suministro de agua o energía y definir alternativas que permitan mantener la operación ante posibles restricciones o interrupciones de estos servicios.

3.  Fortalecer la prevención y respuesta ante incendios.

El incremento de las temperaturas aumenta la probabilidad de este tipo de emergencias. Revisar los sistemas de protección contra incendios, verificar los equipos de respuesta y actualizar los procedimientos de actuación contribuye a disminuir el riesgo de afectaciones operacionales.

4.  Proteger a los trabajadores frente a condiciones climáticas extremas.

Implementar medidas de hidratación, vigilancia de la salud, pausas activas, control de la exposición al calor y protocolos frente al humo u otras afectaciones ambientales reduce los riesgos para las personas y favorece la continuidad de las actividades.

5.  Evaluar la resiliencia de la cadena de suministro.

Identificar proveedores críticos y contar con alternativas de abastecimiento permite reducir el impacto de posibles interrupciones y garantizar la disponibilidad de recursos esenciales para la operación.

6.  Definir responsables y fortalecer la comunicación durante una contingencia.

Asignar responsabilidades, establecer rutas de comunicación y definir criterios claros para activar los planes de respuesta facilita una actuación rápida, coordinada y eficiente frente a cualquier emergencia.

7.  Validar que los planes realmente funcionen.

Los simulacros, auditorías y ejercicios periódicos permiten identificar oportunidades de mejora, incorporar las lecciones aprendidas y comprobar que la organización cuenta con la capacidad necesaria para responder cuando se presente una contingencia.

Para SACS Group, prepararse frente al fenómeno de El Niño no significa únicamente cumplir con un requisito normativo. Significa desarrollar capacidades organizacionales que permitan anticipar riesgos, proteger a las personas, asegurar la continuidad de las operaciones y reducir el impacto económico y operativo de una eventual emergencia.

“La continuidad del negocio no se construye cuando ocurre la emergencia, sino mucho antes. Las organizaciones que identifican sus riesgos, fortalecen su capacidad de respuesta y validan sus planes mediante simulacros y ejercicios periódicos están mejor preparadas para proteger a las personas, minimizar las afectaciones operacionales y recuperarse con mayor rapidez frente a cualquier contingencia”, finalizó López Pérez.