Una iniciativa impulsada con el respaldo de Tras La Perla, organización fundada por Carlos Vives, busca transformar el acceso al agua potable en esta comunidad palafítica mediante tecnología, emprendimiento local y articulación entre el sector privado y diferentes instituciones.
En medio de la Ciénaga Grande de Santa Marta, la comunidad de Buenavista avanza en un proyecto que busca cambiar la manera en que sus habitantes acceden al agua potable. Se trata de Buenavista Agua Pura, una iniciativa que permite producir agua para consumo humano desde la propia población, reduciendo la dependencia de suministros que llegan desde otras zonas.
El proyecto llamó la atención de diferentes sectores y motivó la visita del presidente electo Abelardo De La Espriella y miembros de su gabinete ministerial, quienes recorrieron la comunidad palafítica acompañados por el artista Carlos Vives y Sergio Díaz-Granados, presidente ejecutivo de CAF.
El objetivo del recorrido fue conocer el funcionamiento de esta iniciativa y el modelo que se desarrolla en Buenavista, donde sus habitantes participan directamente en la operación de una planta de tratamiento que busca responder a una de las necesidades básicas de la población.

Una planta de tratamiento en el corazón de la comunidad
El proyecto tiene como punto central la denominada “Casa de Buenavista”, infraestructura que alberga la planta conocida como la “KZ del agua”. Según la información suministrada por la iniciativa, se trata de la primera planta de potabilización instalada en una comunidad anfibia de la Ciénaga Grande de Santa Marta.
El sistema tiene una capacidad de tratamiento de 500 litros de agua por hora y desarrolla diferentes procesos para garantizar su calidad. El líquido pasa por etapas de sedimentación, coagulación, floculación, filtración, microfiltración y desinfección con cloro.
Además, la infraestructura cuenta con equipos que permiten realizar mediciones en el lugar y hacer seguimiento a diferentes parámetros relacionados con la calidad del agua, entre ellos la salinidad, turbiedad, color, pH, cloro libre residual, temperatura y presencia de metales como el aluminio.
El proyecto señala que el almacenamiento y control de calidad se desarrollan bajo los criterios establecidos en la Resolución 2115 de 2007, relacionada con las características y condiciones que debe cumplir el agua destinada al consumo humano.
Un modelo de emprendimiento creado desde Buenavista
Uno de los aspectos destacados de la iniciativa es que la producción y comercialización del agua están a cargo de una empresa administrada y operada por habitantes de la misma comunidad.
Bajo la marca Buenavista Agua Pura, el proyecto busca combinar la solución a una necesidad básica con la generación de oportunidades económicas para las familias que viven en este territorio anfibio.
De acuerdo con la información entregada por los impulsores de la iniciativa, el litro de agua se comercializa a 500 pesos y el servicio de domicilio tiene el mismo costo para los habitantes de Buenavista. El proyecto también contempla ampliar su capacidad de distribución para atender pedidos provenientes de Nueva Venecia, otra de las comunidades ubicadas en la Ciénaga Grande.
La propuesta representa un cambio frente al modelo de abastecimiento que históricamente ha tenido la población, que dependía del ingreso de agua proveniente de otros lugares y de factores como las condiciones climáticas y la disponibilidad del transporte por vía acuática.
Más de cinco años de trabajo y alianzas
El desarrollo de Buenavista Agua Pura es presentado como el resultado de un proceso de más de cinco años liderado por Tras La Perla, iniciativa fundada por Carlos Vives y enfocada en impulsar procesos de transformación social y desarrollo en diferentes territorios.
El proyecto comenzó con la construcción de cinco casas piloto relacionadas con la gestión integral del agua y posteriormente avanzó con la participación de diferentes organizaciones e instituciones.
Entre los aliados mencionados se encuentran CAF, The Reynolds Foundation, Coca-Cola, a través de GWC y GETF, el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar), la Universidad Militar Nueva Granada, la Universidad de Aarhus de Dinamarca, la Universidad del Magdalena y Tecnoaguas.
Para Carlos Vives, la apuesta está enfocada en generar capacidades en las propias comunidades y no únicamente en entregar soluciones asistenciales. La idea, según explicó durante el recorrido, es articular diferentes voluntades y proporcionar herramientas que permitan a los habitantes participar activamente en la transformación de su territorio.
Desde CAF, Sergio Díaz-Granados resaltó la articulación entre diferentes actores como un elemento clave para el desarrollo de la iniciativa y señaló que este tipo de experiencias pueden convertirse en referentes para otros territorios.
Durante la visita, el presidente electo Abelardo De La Espriella también destacó el proyecto y el encuentro entre innovación tecnológica, iniciativa comunitaria y emprendimiento privado que representa la planta de Buenavista.
Con Buenavista Agua Pura, esta comunidad de la Ciénaga Grande de Santa Marta busca avanzar hacia un modelo en el que el acceso al agua potable esté acompañado por la participación de sus propios habitantes en la operación de la solución, abriendo además la posibilidad de generar nuevas oportunidades económicas y de ampliar la experiencia hacia otras poblaciones de la región.







