La presencia oficial de Ferrari en Colombia atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia. La reconocida marca italiana de vehículos deportivos quedó temporalmente sin representación en el país luego de una serie de diferencias corporativas que terminaron con la salida de Autos Italianos de Colombia como distribuidor autorizado, situación que también ha generado incertidumbre entre varios clientes que aún esperan la entrega de vehículos adquiridos mediante anticipos millonarios.
De acuerdo con información conocida por Caracol Radio, uno de los factores que habría desencadenado la ruptura fue el ingreso del empresario y político salvadoreño Adolfo “Fito” Salume Artiñano a la operación de Autos Italianos de Colombia, empresa que durante años tuvo la representación oficial de Ferrari en el país. La negociación se habría producido en medio de las dificultades financieras que enfrentaba la compañía, cuyas obligaciones rondaban los 1,5 millones de dólares.
Según las versiones recopiladas por ese medio, los directivos de Autos Italianos de Colombia, encabezados por Sergio de la Vega, buscaban un inversionista que permitiera estabilizar la situación económica de la empresa. Como parte del acuerdo, Salume no solo ingresaría como accionista, sino que asumiría las deudas existentes para garantizar la continuidad de la operación.
Sin embargo, durante el proceso surgieron diferencias con directivos de Ferrari para la región. Caracol Radio reveló que Tadeo Bonelli, una de las figuras encargadas de la operación regional de la marca, manifestó reparos frente a la vinculación del empresario salvadoreño y habría recomendado que la negociación no continuara bajo esas condiciones. A pesar de esas advertencias, el acuerdo fue firmado mediante un contrato suscrito en Panamá.
Las tensiones entre las partes se extendieron durante varios meses hasta que Ferrari North America decidió retirar la representación oficial a Autos Italianos de Colombia, dejando al país sin un concesionario autorizado mientras se adelanta la selección de un nuevo distribuidor. La compañía aclaró que esta decisión corresponde exclusivamente a asuntos relacionados con su antiguo representante y aseguró que ya trabaja en el nombramiento de una nueva empresa que asuma la comercialización y el respaldo de la marca en Colombia.
Otro de los elementos que rodean el caso es la inclusión de Adolfo “Fito” Salume Artiñano en la denominada Lista Engel del Gobierno de Estados Unidos, un registro que reúne a personas señaladas por presuntos actos de corrupción o por afectar procesos democráticos en Centroamérica. De acuerdo con información del Departamento de Estado estadounidense, el empresario fue incluido por presuntamente haber sobornado a un magistrado del Tribunal Supremo de El Salvador para evitar el pago de una sanción económica.
Mientras se resuelve la transición, la situación ha generado preocupación entre algunos compradores de Ferrari en Colombia. Varios clientes afirman haber entregado anticipos de hasta el 25 % del valor de los vehículos, algunos superiores a los 2.000 millones de pesos, sin recibir los automóviles ni la devolución de su dinero. Algunos de ellos ya estudian acciones legales para reclamar sus recursos.
Ferrari reiteró que los propietarios actuales de sus vehículos continuarán recibiendo soporte técnico y atención de garantías mediante los canales autorizados, mientras concluye el proceso para designar un nuevo representante oficial en el país. La marca italiana insiste en que su salida no significa el abandono del mercado colombiano, sino una reorganización de su operación comercial para garantizar estándares de calidad y respaldo a sus clientes.
Por ahora, el mercado automotor de lujo permanece atento a la designación del nuevo importador, una decisión que marcará el futuro de Ferrari en Colombia y permitirá definir cómo se resolverán los compromisos pendientes con quienes confiaron en la marca y hoy siguen esperando una solución.







