El París Saint-Germain volvió a tocar la gloria europea tras vencer al Arsenal en la final de la UEFA Champions League 2025-2026, disputada este sábado 30 de mayo en el Puskás Aréna de Budapest, Hungría. El equipo dirigido por Luis Enrique se impuso 4-3 en la tanda de penales, luego de igualar 1-1 en el tiempo reglamentario y la prórroga.
El Arsenal, comandado por Mikel Arteta, comenzó mejor el compromiso y logró abrir el marcador por intermedio de Kai Havertz, quien puso en ventaja al conjunto inglés en los primeros minutos del partido. Los londinenses sostuvieron el resultado durante buena parte del encuentro con orden defensivo y presión alta, mientras el PSG buscaba espacios para reaccionar.
La igualdad llegó en el segundo tiempo, cuando Ousmane Dembélé convirtió desde el punto penal después de una falta sobre Khvicha Kvaratskhelia. Ese gol cambió el ritmo del compromiso y llevó la final a una etapa de mayor tensión, con dos equipos que evitaron tomar riesgos excesivos en los minutos finales.
Tras el empate en los 90 minutos y la igualdad en el tiempo suplementario, el título se definió desde los doce pasos. Allí, el PSG mostró mayor efectividad y terminó celebrando después de que Arsenal fallara dos cobros decisivos. Gabriel Magalhães envió por encima del arco el penal definitivo, lo que desató la celebración del equipo francés.
Con este triunfo, el París Saint-Germain consiguió su segunda Champions League consecutiva y se convirtió en el primer club desde el Real Madrid, entre 2016 y 2018, en defender con éxito el título europeo. Para Luis Enrique, la conquista representa otro capítulo destacado en su carrera como entrenador y confirma el dominio reciente del club parisino en el continente.
Arsenal, por su parte, volvió a quedarse a las puertas de levantar su primera Champions League, pese a una campaña destacada y a una final en la que compitió de igual a igual. El equipo inglés terminó golpeado por la definición, pero con una actuación que ratificó su crecimiento bajo la dirección de Mikel Arteta.
La final dejó una noche de alta intensidad en Budapest, con PSG consolidado como potencia europea y Arsenal obligado a transformar la frustración en impulso para volver a buscar el título que aún le falta en su historia internacional.





