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Trump negocia con Venezuela un millonario acuerdo para recuperar su industria petrolera

Estados Unidos y Venezuela avanzan en una negociación que podría cambiar de manera importante el manejo de la industria petrolera venezolana y abrir nuevamente las puertas a grandes inversiones estadounidenses en el país.

La Administración de Donald Trump estaría cerca de cerrar un acuerdo con el Gobierno interino de Venezuela, encabezado por Delcy Rodríguez, para garantizar a empresas estadounidenses acceso de largo plazo a un grupo de campos petroleros venezolanos.

La información fue revelada este jueves por medios estadounidenses y posteriormente reportada por Reuters, que señala que las conversaciones todavía están en curso y que algunos detalles jurídicos y comerciales siguen sin definirse.

La propuesta contempla más de una docena de campos petroleros, incluidos algunos ubicados en la Faja del Orinoco y otros en la zona del lago de Maracaibo. Reuters reportó que en las negociaciones aparecen 17 campos que, en conjunto, tendrían reservas probadas cercanas a los 90.000 millones de barriles.

La idea que se está estudiando permitiría que compañías estadounidenses desarrollen estos campos y participen en la recuperación de una industria que durante los últimos años ha sufrido una fuerte caída en producción e inversión.

Uno de los mecanismos que estaría sobre la mesa es el arrendamiento de los campos, seguido de procesos de licitación para determinar qué empresas se encargarían de su explotación. Sin embargo, todavía no existe un documento definitivo que permita afirmar que este esquema ya fue aprobado.

Una apuesta por recuperar la producción venezolana

La negociación tiene un doble objetivo. Para Washington, significa asegurar nuevas fuentes de petróleo y fortalecer su posición energética en un momento de alta tensión internacional y de dificultades para garantizar el suministro desde otras regiones.

Para Venezuela, la expectativa es atraer capital, tecnología y empresas capaces de recuperar instalaciones y aumentar la producción petrolera, una actividad que durante décadas fue el principal motor de la economía del país.

La propia Administración Trump ya había anunciado desde enero una estrategia para permitir la comercialización del crudo venezolano y facilitar la llegada de equipos, servicios y tecnología estadounidense destinados a recuperar la producción petrolera. El Departamento de Energía de Estados Unidos señaló entonces que la infraestructura venezolana requería importantes inversiones después de años de deterioro.

Ahora, las conversaciones apuntan a un acuerdo de mayor alcance que podría dar a compañías estadounidenses una participación directa en determinados activos petroleros.

Marco Rubio y Delcy Rodríguez estarían al frente de las conversaciones

Las negociaciones están siendo impulsadas desde Washington por el secretario de Estado, Marco Rubio, mientras que por el lado venezolano participa la presidenta interina, Delcy Rodríguez.

También está previsto que el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, viaje próximamente a Venezuela para analizar alternativas que permitan aumentar la producción y facilitar la participación de compañías estadounidenses en el sector.

El eventual acuerdo tendría además una dimensión política. Para la Administración Trump, recuperar la producción venezolana significa aumentar la influencia de Estados Unidos en América Latina y reforzar su estrategia de seguridad energética en el hemisferio.

Venezuela podría recibir ingresos y Estados Unidos aseguraría suministro

Uno de los planteamientos conocidos es que las empresas privadas, entre ellas compañías estadounidenses, desarrollen los campos y que parte de los ingresos generados por la producción llegue al Gobierno venezolano.

El objetivo sería que la inversión extranjera permita recuperar instalaciones, aumentar la extracción de crudo y generar nuevos ingresos para una economía que depende fuertemente del sector petrolero.

Pero el acuerdo también genera dudas dentro de Venezuela. Una de las principales discusiones está relacionada con la capacidad legal del Gobierno interino para comprometer activos estratégicos del país en contratos de largo plazo.

La Constitución venezolana establece reglas específicas sobre la propiedad y explotación de los recursos petroleros, por lo que cualquier convenio de esta magnitud podría enfrentar cuestionamientos jurídicos y políticos.

Todavía no hay acuerdo definitivo

Aunque las negociaciones avanzan y fuentes citadas por Reuters aseguran que el asunto está siendo discutido en los niveles más altos de ambos gobiernos, todavía no existe una confirmación oficial de que el acuerdo haya sido firmado.

Reuters informó que la Casa Blanca no había respondido inmediatamente a las solicitudes de comentarios sobre las conversaciones y aclaró que algunos de los detalles divulgados por otros medios todavía no habían podido ser verificados de manera independiente.

Por eso, el escenario todavía puede cambiar. Las partes deberán definir el modelo jurídico, los campos que quedarían incluidos, las empresas que podrían participar, las condiciones de inversión y la forma en que se distribuirían los ingresos.

Si finalmente se concreta, el acuerdo representaría un giro importante para la industria petrolera venezolana y para la política energética de Donald Trump.

Venezuela cuenta con algunas de las mayores reservas petroleras del mundo, pero durante años ha tenido dificultades para convertir esa riqueza en producción sostenida debido al deterioro de la infraestructura, la falta de inversión y las restricciones internacionales.

Ahora Washington busca aprovechar esos recursos mientras intenta reducir su exposición a otras zonas productoras de petróleo.

El negocio todavía no está cerrado, pero la negociación ya deja claro que el petróleo vuelve a ocupar un lugar central en la relación entre Estados Unidos y Venezuela y que, si se concreta, podría convertirse en uno de los acuerdos energéticos más importantes de la región en los próximos años.