El presidente Gustavo Petro retomó su agenda regional a pocos días de la segunda vuelta presidencial, con visitas programadas a Medellín, Cali y Villavicencio, en medio de un ambiente político marcado por la vigilancia sobre la participación de funcionarios públicos en campaña.
La Casa de Nariño informó que los desplazamientos del mandatario hacen parte de actividades de gobierno y seguimiento a proyectos institucionales en distintas regiones del país. Sin embargo, las giras se producen en un momento sensible del calendario electoral, cuando Colombia se prepara para elegir presidente y vicepresidente el próximo 21 de junio.
La agenda del jefe de Estado vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre los límites entre la actividad presidencial, la comunicación institucional y la participación política durante una campaña. En los últimos días, diferentes sectores han cuestionado mensajes y apariciones públicas del mandatario por considerar que podrían incidir en la contienda.
De acuerdo con información conocida por medios nacionales, un juez ordenó recientemente al presidente abstenerse de utilizar canales oficiales y su cuenta de X para intervenir en la campaña presidencial, medida que busca evitar cualquier posible favorecimiento o afectación a los candidatos en disputa.
En medio de este escenario, el Gobierno insiste en que las visitas a territorio corresponden a compromisos administrativos y no a actos proselitistas. No obstante, la oposición ha pedido mayores controles para garantizar neutralidad institucional durante la recta final de la segunda vuelta.
Las ciudades incluidas en la agenda presidencial tienen un peso político y electoral importante. Medellín, Cali y Villavicencio concentran debates claves sobre seguridad, inversión social, infraestructura, paz territorial y relación entre el Gobierno nacional y las administraciones locales.
El regreso de Petro a las regiones ocurre mientras las campañas de Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella intensifican sus recorridos, alianzas y mensajes para conquistar el voto indeciso antes de la jornada definitiva.
Con la segunda vuelta a pocos días, cada movimiento del Gobierno y de los candidatos será observado con atención por los organismos electorales, los sectores políticos y la ciudadanía, en una elección marcada por la polarización y por el debate sobre las garantías democráticas.







