El terremoto que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto no solo dejó viviendas e infraestructura pública afectadas. El impacto también alcanzó de lleno a pequeños negocios y empresas que hoy enfrentan dificultades para volver a abrir sus puertas.
Un censo preliminar de Confecámaras muestra la dimensión del golpe económico. Del total de empresas que reportaron algún tipo de afectación, el 48,4 % permanece fuera de servicio y otro 49,6 % registra daños considerados graves o críticos.
La información hace parte del Censo Único de Emergencia, una herramienta creada para conocer la situación real de los establecimientos afectados y entregar información que permita orientar las medidas de recuperación.
Las microempresas son las más golpeadas
El panorama es especialmente complicado para los negocios pequeños. El 91,9 % de las empresas afectadas corresponde a microempresas, mientras que el 87 % de los casos está relacionado con actividades de comercio y servicios.
Esto significa que detrás de las cifras hay comerciantes y familias que dependen directamente de sus establecimientos para generar ingresos y que, después del terremoto, se encontraron con locales cerrados, daños físicos o interrupciones que les impiden trabajar con normalidad.
El censo también encontró que el impacto ya está llegando al empleo. Entre las empresas que reportaron puestos de trabajo en riesgo, el 70,1 % señaló que tiene entre uno y cinco empleos afectados.
Las pérdidas también golpean el bolsillo
La situación económica de estos negocios es otro de los puntos que preocupa a las autoridades y al sector empresarial. El 72,9 % de las empresas afectadas reportó pérdidas inferiores a 20 millones de pesos.
Aunque en muchos casos las cifras individuales pueden parecer menores frente a los daños de grandes compañías, para una microempresa perder equipos, mercancía, instalaciones o varios días de operación puede significar quedarse sin ingresos y poner en riesgo su continuidad.
Por eso, Confecámaras insiste en que los empresarios y comerciantes afectados reporten su situación, incluso cuando no existan daños visibles en el establecimiento. Una empresa puede seguir en pie físicamente, pero tener problemas para operar por cortes de energía, dificultades de acceso, interrupciones en los servicios o pérdida de clientes.
Un censo para definir la recuperación
El Censo Único de Emergencia es coordinado por la Cámara de Comercio de Cali y cuenta con la participación del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, las autoridades territoriales y las cámaras de comercio de las zonas afectadas. También participan organizaciones como Acopi, Fenalco, Asocapitales y la Federación Nacional de Departamentos.
Nicolás Botero-Páramo, presidente de Confecámaras, explicó que conocer directamente la situación de los empresarios permitirá identificar sus necesidades y orientar las acciones de recuperación.
La afectación empresarial se suma al enorme desafío que dejó el terremoto en diferentes regiones del país. Además de los daños en viviendas, vías, centros de salud y otras instalaciones, la emergencia está obligando a revisar cómo recuperar la actividad económica en los municipios más golpeados.
Las comunicaciones también sintieron el impacto
El terremoto provocó además interrupciones en servicios de telecomunicaciones. Operadores como Claro y Tigo reportaron intermitencias asociadas a daños en infraestructura, cortes de energía y un aumento considerable del tráfico en las redes.
En los días posteriores, varias compañías adoptaron medidas para facilitar las comunicaciones de las personas ubicadas en las zonas afectadas, mientras continuaban los trabajos de recuperación de las redes.
El sector aéreo también implementó medidas especiales. Avianca amplió las alternativas de protección para pasajeros con vuelos hacia o desde Pereira, Armenia, Cali y Quibdó, ante las consecuencias de la emergencia.
El panorama empresarial deja así una preocupación adicional después del terremoto. Mientras las autoridades avanzan con la atención humanitaria y la reconstrucción de las zonas afectadas, cientos de negocios necesitan volver a operar para recuperar sus ingresos y conservar los empleos que dependen de ellos.
Para muchas de estas empresas, la emergencia no termina cuando pasa el movimiento de tierra. El verdadero reto comienza ahora, con la recuperación de sus locales, sus equipos, sus ventas y, en muchos casos, de la única fuente de ingresos de sus propietarios y trabajadores.






