La admiración entre Tadej Pogačar y Nairo Quintana tiene una historia que va más allá de una fotografía o de un saludo entre dos grandes figuras del ciclismo. El esloveno contó en 2024 que seguía las carreras del colombiano cuando todavía era un niño y que enfrentarlo años después fue un momento especial para él.
La historia volvió a cobrar relevancia este fin de semana, luego de que Nairo Quintana disputara en el Giro de Emilia su última competencia como ciclista profesional. El boyacense cerró así una carrera de 17 años que incluyó dos títulos de grandes vueltas, tres podios en el Tour de Francia y más de 50 victorias en el profesionalismo.
El día que Pogačar alcanzó a Nairo
El momento que dejó clara la admiración del campeón esloveno ocurrió durante el Giro de Italia de 2024.
En la etapa 15, considerada la jornada reina de aquella edición, Nairo Quintana se metió en la pelea por la victoria y llegó a tener una actuación que recordó al corredor que años atrás había protagonizado las grandes vueltas.
Después de 222 kilómetros de recorrido, Quintana marchaba hacia la victoria, pero Pogačar lo alcanzó cuando faltaban aproximadamente dos kilómetros para la llegada. El esloveno terminó ganando la etapa con una diferencia de 29 segundos sobre el colombiano.
Lo llamativo vino después de cruzar la meta.
Pogačar, que entonces tenía 25 años, habló de Nairo con la naturalidad de alguien que estaba viendo competir a uno de los ciclistas que había seguido durante su infancia.
“De niño lo veía, alcanzarlo y superarlo me enorgullece”, dijo el esloveno después de la etapa.
No era solamente una frase de reconocimiento. Pogačar explicó que cuando era pequeño seguía las carreras en las que aparecía Quintana y que incluso se desesperaba al verlo esperar demasiado para atacar a sus rivales.
Para el esloveno, aquel día tuvo un significado particular: el corredor que había visto por televisión terminó siendo su rival en una de las etapas más exigentes del Giro.
Nairo también reconoce a Pogačar
La admiración no ha sido solamente de Pogačar hacia Quintana.
Nairo también ha hablado en diferentes oportunidades sobre el nivel del esloveno. Durante una conversación previa al Giro de Rigo en Barranquilla, el boyacense reconoció que Pogačar habría estado por encima de muchos de los grandes corredores de su generación.
El respeto quedó nuevamente demostrado durante el Giro de Italia. Antes de una de las etapas, Quintana y Pogačar compartieron un momento que quedó registrado en fotografías y que reflejó la relación de respeto entre ambos.
En aquella ocasión, Nairo aseguró que disfrutaba compartir el pelotón con una nueva generación de campeones, aunque dejó claro que seguía teniendo la misma mentalidad competitiva: quería ganar.
El retiro de Nairo cambia el significado de aquella historia
Ahora que Quintana terminó oficialmente su carrera profesional, aquellas palabras de Pogačar adquieren otro significado.
Nairo se retiró a los 36 años después de haber construido una trayectoria que lo llevó a ganar el Giro de Italia en 2014 y la Vuelta a España en 2016. También fue segundo del Tour de Francia en 2013 y 2015 y tercero en 2016.
En 2026 todavía consiguió resultados importantes. Ganó la Vuelta a Asturias y sumó el tercer título de su carrera en esa competencia, demostrando que, incluso en la última etapa de su trayectoria, seguía teniendo capacidad para competir al más alto nivel.
Su despedida también llegó acompañada por el reconocimiento de sus compañeros, rivales y aficionados. En septiembre, después de su última participación con la Selección Colombia, Quintana había dicho que no lo volverían a ver competir, pero que esperaba continuar vinculado al desarrollo del ciclismo colombiano y latinoamericano.
Un referente para la generación que llegó después
La historia entre Nairo Quintana y Tadej Pogačar resume, en buena medida, cómo cambió el ciclismo en poco más de una década.
Quintana fue uno de los corredores que puso nuevamente a Colombia en la pelea por las grandes vueltas y se convirtió en referente para muchos jóvenes que crecieron viendo sus ataques en las montañas de Europa.
Pogačar fue uno de ellos.
Años después, aquel niño que veía a Nairo competir terminó alcanzándolo en una carretera del Giro de Italia y superándolo por la victoria. El resultado quedó en las estadísticas de la carrera, pero las palabras del esloveno dejaron algo más: el reconocimiento de que, para los grandes campeones, también existen corredores que fueron inspiración antes de convertirse en rivales.
Y Nairo Quintana fue uno de esos nombres para Tadej Pogačar.







