El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl protagonizado por Bad Bunny fue mucho más que música y baile. Durante poco más de 13 minutos, el artista puertorriqueño convirtió uno de los escenarios más vistos del planeta en una celebración de la identidad latina, un homenaje a Puerto Rico y una declaración cultural cargada de simbolismo.
Con una audiencia estimada en 135,4 millones de espectadores, el show se convirtió en el medio tiempo más visto en la historia del Super Bowl, consolidando al boricua como una figura global que trasciende lo musical.
1. Creer en uno mismo como acto de resistencia

Uno de los mensajes más personales llegó cuando Bad Bunny recordó sus orígenes humildes y afirmó que su presencia en el Super Bowl fue posible porque nunca dejó de creer en sí mismo. “Mi nombre es Benito Antonio Martínez Ocasio y, si hoy estoy aquí en el Super Bowl LX, es porque nunca dejé de creer en mí”, dijo durante su presentación. “Tú también deberías creer en ti. Vales más de lo que piensas, créeme”, añadió. El gesto conectó con millones de jóvenes que ven en su historia un ejemplo de perseverancia y autenticidad.
2. Lo cotidiano también es cultura

Lejos de una puesta en escena futurista, el artista optó por representar escenas de la vida diaria puertorriqueña: partidas de dominó, puestos de comida, salones de belleza, bodas populares y la icónica “casita” que ha acompañado su gira mundial. Con ello, reivindicó el valor cultural de lo simple y lo popular.
3. Denuncia social desde la música

El espectáculo no evitó los temas incómodos. Canciones como El apagón sirvieron para visibilizar problemas estructurales de Puerto Rico, como los cortes de energía, la gentrificación y el desplazamiento de comunidades tradicionales, llevando estas realidades al centro de un evento global.
4. América es un continente

Hacia el cierre, Bad Bunny envió uno de los mensajes más contundentes: recordó que América no es solo un país, sino un continente entero. Acompañado de banderas y frases de unidad, reafirmó la presencia y el aporte de los pueblos latinoamericanos, especialmente de los migrantes.
5. El español como bandera
Todo el show fue interpretado exclusivamente en español, una decisión que funcionó como declaración cultural en un escenario históricamente dominado por el inglés. Sin discursos directos, el idioma se convirtió en un símbolo de identidad, orgullo y resistencia cultural.
6. La fiesta como espacio de unión

A pesar de los mensajes profundos, la esencia del show fue la alegría. El baile, el perreo y la sensualidad marcaron el cierre con una invitación clara: celebrar sin miedo. Bad Bunny presentó la música latina como un lenguaje universal capaz de unir culturas, generaciones y fronteras.
Invitados y momentos memorables
El espectáculo contó con la participación sorpresa de Lady Gaga y Ricky Martin, además de cameos de figuras como Pedro Pascal, Cardi B y Karol G, quienes reforzaron la diversidad y el carácter internacional del evento.
Bad Bunny cerró su presentación con un mensaje proyectado en pantalla que resumió el espíritu de la noche:
“Lo único más poderoso que el odio es el amor.”
Con este histórico medio tiempo, el artista dejó claro que su música no solo se escucha: también comunica, representa y transforma.

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