Colombia cambia de gobierno este 7 de agosto con un panorama económico que tiene dos caras. Gustavo Petro deja algunos indicadores en mejor posición, especialmente en empleo, inflación y pobreza, pero también entrega una economía con menor crecimiento, más deuda y varios sectores productivos que necesitan recuperar dinamismo. Ese es el escenario que encuentra Abelardo de la Espriella al asumir la Presidencia.
Durante los cuatro años del gobierno Petro, el crecimiento económico pasó de 7,4 % en 2022 a 2,2 %, una reducción de 5,2 puntos porcentuales. Al mismo tiempo, la inflación bajó de 10,2 % a 6,1 %, mientras que el desempleo pasó del 11 % al 8 %. También se redujo la informalidad laboral, que pasó de un promedio cercano al 58 % en 2022 a 54,7 % entre marzo y mayo de 2026.
El peso colombiano también llega al cambio de gobierno con una mejor cotización frente al dólar. La tasa de cambio pasó de alrededor de $4.300 a $3.678, según el corte utilizado en el informe. Sin embargo, esa mejora convive con un escenario de crédito costoso. La tasa de intervención subió del 7,5 % al 12 %, mientras que el costo real del financiamiento supera el 18 % anual, una situación que afecta tanto a empresas como a hogares.
Uno de los puntos que más preocupa es el bajo crecimiento de la economía. Sectores como la construcción perdieron participación en el PIB, al pasar del 7 % a menos del 5 %. Las exportaciones también retrocedieron, de unos 57.000 millones de dólares a 50.000 millones, mientras que la inversión extranjera directa cayó de aproximadamente 17.000 millones de dólares en 2022 a 11.000 millones.
El frente fiscal representa otro de los grandes desafíos para el nuevo Gobierno. De acuerdo con el balance citado por Caracol Radio, el déficit alcanza los 120 billones de pesos, cerca del 8 % del PIB, mientras que el pasivo total de la Nación supera los 1.200 billones de pesos. Además, el costo al que se está endeudando el Gobierno se encuentra, según Camilo Pérez, director de investigaciones económicas del Banco de Bogotá, en su nivel más alto desde 2009.
El sector mineroenergético tampoco muestra un panorama sencillo. Durante el gobierno saliente no se firmaron nuevos contratos de exploración y explotación. Colombia pasó de importar cerca del 3 % del gas que consume a depender del exterior para aproximadamente el 28 %. Las reservas de gas bajaron de 7,2 a 5,9 años y la producción petrolera pasó de 754.199 barriles diarios en 2022 a 712.799 barriles diarios.
A esto se suma el desempeño de Ecopetrol, cuya generación de utilidades pasó de un récord de 33,4 billones de pesos en 2022 a 10,5 billones en 2025, según las cifras recogidas en el balance económico.
El panorama social, en cambio, presenta algunos resultados favorables. El menor desempleo, la reducción de la inflación y la disminución de la pobreza son parte de los indicadores positivos que deja la administración Petro. Pero el reto para el nuevo Gobierno será sostener esos avances mientras intenta recuperar la inversión, aumentar el crecimiento y corregir el deterioro de las cuentas públicas.
Para Abelardo de la Espriella, uno de los primeros desafíos será precisamente ordenar las finanzas del Estado, controlar el gasto, mejorar los ingresos y reducir el costo de la deuda. También tendrá que buscar la reactivación de sectores como la construcción y el mineroenergético, claves para generar inversión y empleo.
Así comienza el nuevo periodo presidencial: con algunos indicadores sociales mejorando, pero con una economía que necesita recuperar velocidad, atraer nuevamente capital extranjero y enfrentar una deuda que limita el margen de maniobra del Estado.







