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Irán y Nueva Zelanda empatan en un partido marcado por protestas y fuertes medidas de seguridad

El partido entre Irán y Nueva Zelanda por el Grupo G del Mundial 2026 terminó con empate 2-2 en el SoFi Stadium de Los Ángeles, en una jornada que estuvo marcada no solo por el espectáculo deportivo, sino también por protestas de la diáspora iraní y un amplio dispositivo de seguridad alrededor del escenario.

En lo futbolístico, ambas selecciones protagonizaron uno de los duelos más intensos de la fase de grupos. Nueva Zelanda se fue arriba en el marcador con una gran actuación de Elijah Just, autor de un doblete, mientras que Irán respondió con goles de Ramin Rezaeian y Mohebbi para rescatar un punto importante en su debut mundialista.

Fuera de la cancha, el encuentro tuvo un fuerte componente político. Cerca de 200 manifestantes iraníes se reunieron en las inmediaciones del estadio para expresar su rechazo al régimen de Teherán y asegurar que la selección nacional no los representa. Algunos asistentes portaron banderas prerrevolucionarias y fotografías de víctimas del gobierno iraní, mientras denunciaban persecuciones y falta de libertades.

La presencia de manifestantes obligó a reforzar los controles de seguridad en los alrededores del estadio, especialmente por el contexto de tensión internacional que rodea a Irán y por la alta visibilidad del Mundial. Las autoridades mantuvieron vigilancia especial para evitar alteraciones del orden público durante el ingreso y salida de los aficionados.

El entrenador de Irán, Amir Ghalenoei, también elevó críticas tras el compromiso al afirmar que su selección ha enfrentado restricciones logísticas y políticas durante el torneo. El técnico calificó a Irán como “la selección más oprimida del Mundial” y denunció dificultades de viaje, problemas de planificación y limitaciones para permanecer en Estados Unidos después del partido.

La situación incluso llegó al camerino iraní, donde el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, conversó con integrantes del equipo luego del empate. Según reportes deportivos, el cuerpo técnico y jugadores expresaron inconformidad por las condiciones que han enfrentado durante la competencia.

El empate deja al Grupo G abierto, luego de que Bélgica y Egipto también igualaran en su debut. Irán y Nueva Zelanda deberán mejorar en sus próximos compromisos si quieren mantener opciones de clasificación a la siguiente ronda.

Más allá del resultado, el partido dejó en evidencia cómo el Mundial 2026 también se juega fuera de la cancha, entre tensiones políticas, reclamos sociales, medidas de seguridad y debates sobre el papel de las selecciones nacionales en medio de escenarios internacionales complejos.