Las autoridades federales de Estados Unidos informaron sobre la desarticulación de un presunto complot terrorista que buscaba atacar un evento de artes marciales mixtas organizado en los jardines de la Casa Blanca y al que asistió el presidente Donald Trump junto a altos funcionarios del Gobierno estadounidense.
De acuerdo con información revelada por el Buró Federal de Investigaciones (FBI), cinco personas fueron capturadas por su presunta participación en una operación que contemplaba el uso de drones cargados con explosivos y ataques con francotiradores durante una velada de la UFC realizada como parte de las actividades conmemorativas por los 250 años de la independencia de Estados Unidos.
Según los documentos judiciales citados por las autoridades, el plan consistía en lanzar drones explosivos sobre una zona cercana a la Casa Blanca con el objetivo de generar pánico entre los asistentes. Posteriormente, los asistentes serían dirigidos hacia rutas de evacuación donde presuntamente se encontraban ubicados francotiradores preparados para abrir fuego contra la multitud y funcionarios presentes en el evento.
El director del FBI, Kash Patel, confirmó que la amenaza fue detectada varios días antes del espectáculo deportivo gracias a información suministrada por organismos de inteligencia y a la colaboración de ciudadanos que alertaron sobre comportamientos sospechosos de algunos de los implicados. Las investigaciones permitieron identificar una red más amplia que podría involucrar a más de veinte personas distribuidas en varios estados del país.
Entre los detenidos figura Tycen Proper, de 19 años, quien habría sido identificado luego de que su madre notificara a las autoridades sobre compras inusuales de armas y equipos tácticos. La denuncia permitió a los investigadores rastrear comunicaciones y reuniones donde presuntamente se coordinaba el ataque.
Las autoridades estadounidenses señalaron que los sospechosos compartían posturas extremistas y sentimientos antigubernamentales. Además, la investigación preliminar indica que algunos integrantes del grupo habrían manifestado interés en atacar figuras políticas y funcionarios federales durante el evento.
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, calificó el caso como una amenaza de gran magnitud y aseguró que no se trataba de una acción aislada, sino de una operación organizada que requería recursos, coordinación y planificación. Mientras tanto, el Servicio Secreto confirmó que la seguridad presidencial nunca estuvo comprometida gracias a la intervención oportuna de los organismos de inteligencia.
Los cinco capturados enfrentan cargos relacionados con conspiración para cometer asesinato, delitos con armas y conspiración contra el Gobierno federal. Las investigaciones continúan para determinar el alcance total de la red y establecer si existen más personas vinculadas a la planificación del ataque.
El caso ha generado preocupación en Estados Unidos debido al creciente uso de tecnologías como drones en posibles amenazas contra eventos masivos y figuras de alto perfil. Las autoridades reforzaron los llamados a la vigilancia ciudadana y a la cooperación con los organismos de seguridad para prevenir hechos que puedan poner en riesgo la seguridad nacional.







