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Especialistas presentan guía para mejorar el tratamiento de las hemorroides y hacen un llamado a consultar a tiempo

Aunque muchas personas prefieren guardar silencio por vergüenza, la enfermedad hemorroidal es una de las afecciones más comunes del aparato digestivo y puede afectar a más de la mitad de la población en algún momento de su vida. Frente a esta realidad, un grupo de especialistas en coloproctología de América Latina presentó un nuevo manual con recomendaciones para mejorar el diagnóstico y tratamiento de esta patología, al tiempo que insistió en la importancia de acudir al médico desde la aparición de los primeros síntomas.

La enfermedad hemorroidal ocurre cuando los plexos hemorroidales, estructuras vasculares que hacen parte de la anatomía normal del canal anal, se dilatan e inflaman. Aunque muchas veces el problema se maneja de forma sencilla, los expertos advierten que ignorar las señales o retrasar la consulta médica puede llevar a complicaciones que requieren tratamientos más complejos e incluso cirugía.

El doctor Carlos Urbina, director de Asuntos Médicos y de Pacientes de Servier, explicó que los síntomas más frecuentes incluyen sangrado rectal durante o después de la evacuación, sensación de un bulto en la zona anal, picazón, humedad e incomodidad. Agregó que, aunque el dolor no siempre está presente, puede aparecer cuando existen hemorroides externas trombosadas o en episodios de inflamación severa.

Con el propósito de fortalecer el manejo clínico de esta enfermedad, once especialistas en coloproctología de diferentes países de la región elaboraron el Manual Práctico para el Manejo de la Enfermedad Hemorroidal, un documento que reúne recomendaciones actualizadas sobre tratamiento médico, procedimientos que pueden realizarse en consultorio, alternativas quirúrgicas y manejo de posibles complicaciones. La publicación contó con el respaldo de Servier, compañía farmacéutica con siete décadas de experiencia en enfermedades cardiovasculares, cardiometabólicas y venosas.

Según el doctor Carlos Urbina, este trabajo busca fortalecer la educación médica y facilitar el intercambio de conocimientos entre profesionales de distintos países, siempre con el objetivo de ofrecer una mejor atención a los pacientes. El especialista destacó que la actualización científica permanente es fundamental para lograr diagnósticos oportunos y tratamientos más efectivos.

Por su parte, la coloproctóloga Wendy Elena Villanueva aseguró que uno de los principales obstáculos sigue siendo el temor o la vergüenza de los pacientes para consultar. La especialista recordó que actualmente existen diferentes alternativas terapéuticas para controlar la enfermedad y evitar que evolucione hacia cuadros de mayor gravedad, por lo que insistió en que la atención temprana marca una diferencia importante en la recuperación.

Los expertos también aprovecharon la presentación del manual para compartir varias recomendaciones dirigidas a la población. Entre ellas destacan aumentar el consumo de alimentos ricos en fibra, como frutas, verduras, legumbres y cereales integrales; mantener una adecuada hidratación; realizar actividad física de forma regular para favorecer el tránsito intestinal; evitar permanecer largos periodos sentado en el inodoro y conservar una correcta higiene de la zona anal para disminuir la irritación.

Además, aconsejan moderar el consumo de alimentos ultraprocesados, comidas muy condimentadas y bebidas alcohólicas, ya que estos factores pueden favorecer la aparición o el agravamiento de los síntomas en algunas personas.

Los especialistas coincidieron en que cualquier episodio de sangrado rectal, dolor persistente, inflamación o cambios en la región anal debe ser evaluado por un profesional de la salud. Aunque estos síntomas pueden estar relacionados con hemorroides, también podrían ser la manifestación de otras enfermedades que requieren un diagnóstico oportuno.

El mensaje de los expertos es claro: dejar a un lado la vergüenza y consultar desde los primeros síntomas puede evitar complicaciones y mejorar significativamente la calidad de vida. La enfermedad hemorroidal tiene tratamiento y, en la mayoría de los casos, un abordaje temprano permite controlar el problema sin necesidad de procedimientos de alta complejidad.