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Daniel Ortega anuncia el fin de las elecciones en Nicaragua y profundiza el modelo de poder absoluto

Crédito: AFP

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, afirmó que en su país no volverán a celebrarse elecciones, una declaración que marca un nuevo capítulo en la consolidación del poder del oficialismo y que ha provocado preocupación entre organismos internacionales y defensores de los derechos humanos. El anuncio fue realizado durante el acto de conmemoración del aniversario 47 de la Revolución Sandinista, celebrado este 19 de julio en Managua.

En su intervención, Ortega aseguró que impulsará reformas junto con la Asamblea Nacional para impedir que sectores de oposición puedan llegar al poder mediante procesos electorales. El mandatario justificó su decisión argumentando que busca evitar que fuerzas respaldadas desde el exterior, a las que responsabiliza de los disturbios ocurridos en 2018, vuelvan a tener influencia sobre el Gobierno nicaragüense.

Las declaraciones del gobernante representan uno de los pronunciamientos más contundentes desde su regreso al poder en 2007. Aunque la comunidad internacional ya cuestionaba la transparencia de los procesos electorales celebrados en Nicaragua durante los últimos años, esta es la primera vez que Ortega manifiesta públicamente que el país dejaría de utilizar las elecciones como mecanismo para definir el poder político.

Diversas organizaciones internacionales han señalado que el Gobierno de Daniel Ortega y de la copresidenta Rosario Murillo ha fortalecido un sistema de control institucional caracterizado por la persecución de dirigentes opositores, el encarcelamiento de líderes políticos, el cierre de organizaciones civiles y medios de comunicación, además de restricciones a las libertades públicas. Estas denuncias se intensificaron después de las protestas sociales de 2018, cuya represión dejó cientos de víctimas y provocó el exilio de miles de nicaragüenses.

El anuncio también ha generado reacciones entre analistas políticos, quienes consideran que la eliminación de las elecciones consolida un modelo de partido único y reduce aún más los espacios democráticos en el país centroamericano. Para distintos observadores, la medida institucionaliza un sistema en el que la continuidad del poder dependerá exclusivamente de las decisiones del régimen sandinista y no de la voluntad expresada en las urnas.

Estados Unidos, gobiernos de la región y organismos multilaterales han mantenido críticas constantes contra la administración de Ortega por el deterioro de la democracia y la situación de los derechos humanos en Nicaragua. Con este nuevo anuncio, se prevé que aumente la presión internacional sobre el Gobierno nicaragüense y se reavive el debate sobre la legitimidad de sus instituciones.

La declaración de Daniel Ortega representa uno de los cambios políticos más significativos en la historia reciente de Nicaragua y abre un escenario de incertidumbre sobre el futuro institucional del país, mientras la comunidad internacional observa con atención las decisiones que adopte el régimen en los próximos meses.