La magnitud del ataque terrorista que sacudió al suroccidente colombiano el pasado fin de semana pudo haber sido mucho mayor de no ser por la rápida reacción de las Fuerzas Militares, que lograron neutralizar un segundo vehículo cargado con explosivos en el departamento del Cauca.
El hecho principal ocurrió en la vía Panamericana, a la altura del municipio de Cajibío, donde la detonación de un artefacto explosivo dejó un saldo de al menos 20 personas muertas y más de 30 heridas, en uno de los atentados más graves registrados en el país en los últimos años.
Sin embargo, información revelada por fuentes militares y confirmada por el brigadier general Diego Jaramillo, comandante de la Vigésima Novena Brigada del Ejército Nacional de Colombia, indica que durante las operaciones posteriores al primer ataque fue interceptada una segunda camioneta cargada con explosivos que se dirigía hacia el mismo sector.
Según el alto oficial, este vehículo tenía como objetivo impactar tanto a la población civil como a las tropas que se encontraban atendiendo la emergencia, lo que habría incrementado considerablemente el número de víctimas. La rápida acción de los soldados permitió detectar y desactivar la amenaza antes de que se produjera una segunda explosión.
Las autoridades han señalado que estos ataques hacen parte de una ofensiva coordinada atribuida a disidencias de las antiguas FARC, bajo estructuras que operan en el suroccidente del país y que buscan generar desestabilización en corredores estratégicos como la vía Panamericana, una de las principales arterias de movilidad en la región.
El atentado inicial ocurrió cuando un cilindro cargado con explosivos fue detonado contra vehículos que transitaban por la carretera, afectando especialmente a civiles, entre ellos campesinos que se movilizaban en transporte público.
Este hecho se enmarca en una escalada de violencia en departamentos como Cauca y Valle del Cauca, donde en las últimas horas se han registrado múltiples acciones armadas, lo que ha generado preocupación en las autoridades y en la comunidad internacional.
Mientras continúan las investigaciones para identificar plenamente a los responsables, las autoridades mantienen operativos en la zona y han reiterado su compromiso de evitar nuevos ataques. La neutralización del segundo carro bomba es vista como una acción clave que evitó una tragedia aún mayor, en un contexto marcado por el recrudecimiento del conflicto y el impacto directo sobre la población civil.






