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María Juliana Olaciregui llevó el Carnaval de la 44 al lanzamiento de la fiesta de Valledupar

La soberana barranquillera fue invitada especial al evento realizado en la Plaza Alfonso López, donde celebró sus raíces vallenatas y el encuentro cultural entre dos territorios del Caribe colombiano.

Foto suministrada por: Carnaval de la 44

La conexión entre Barranquilla y Valledupar se hizo presente en el lanzamiento del Carnaval de Valledupar, que tuvo como escenario la emblemática Plaza Alfonso López. Entre los invitados estuvo María Juliana Olaciregui, reina del Carnaval de la 44, quien participó en esta celebración que busca recuperar y fortalecer una tradición festiva de la capital del Cesar.

La visita tuvo un significado especial para la soberana barranquillera, cuyas raíces familiares están ligadas a la cultura vallenata. Su presencia puso de relieve los vínculos entre dos ciudades que, desde sus propias expresiones, comparten el gusto por la música, la danza y las manifestaciones folclóricas que caracterizan al Caribe colombiano.

Durante el encuentro, Olaciregui invitó al público a apropiarse de estas celebraciones y reconocer el valor de las tradiciones locales. “Mi invitación es a que se gocen esta maravillosa fiesta, el carnaval es la oportunidad para que cada lugar demuestre su patrimonio cultural”, expresó la reina.

Su vestuario también fue protagonista de la jornada. La soberana lució una pollera de cuadros blancos y negros, inspirada en la cumbia tradicional del Carnaval de Barranquilla. La pieza, diseñada por Rafael Ballestas, incorporó detalles artesanales en caña flecha, un elemento que evoca el sombrero vueltiao y la riqueza cultural de la región Caribe.

La participación de María Juliana en este lanzamiento llevó la representación del Carnaval de la 44 a un escenario distinto al barranquillero y destacó la importancia de los intercambios culturales para mantener vivas las fiestas tradicionales. Con esta presencia, ambas celebraciones encuentran un punto de encuentro en la identidad caribeña y en el reconocimiento de las expresiones que distinguen a cada territorio.