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Acolgen alerta que un racionamiento eléctrico podría costarle a Colombia más de 200.000 millones de pesos al día

Natalia Gutiérrez, presidenta de Acolgen

El sector eléctrico colombiano volvió a poner sobre la mesa el riesgo de un eventual racionamiento de energía ante la presión que enfrenta el sistema por el fenómeno de El Niño. Acolgen advirtió que una hora diaria de restricciones podría representar pérdidas económicas de entre 175.000 millones y 204.000 millones de pesos.

La advertencia fue presentada este jueves 17 de septiembre por Natalia Gutiérrez Jaramillo, presidenta de la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica, Acolgen, durante la apertura del 18.º Congreso Anual de Energía del gremio.

De acuerdo con las cifras citadas por Acolgen, los sectores de manufactura, minería y comercio serían algunos de los más afectados por una eventual reducción en el suministro. Estas actividades representan cerca del 24 % del Producto Interno Bruto del país y alrededor del 30 % del empleo nacional.

El sistema enfrenta una mayor presión

Gutiérrez señaló que Colombia lleva más de tres décadas sin experimentar apagones provocados por falta de energía, una situación que atribuyó a las inversiones realizadas durante años y al desarrollo de las instituciones que regulan el sector.

Sin embargo, explicó que actualmente existen nuevos factores de presión, entre ellos el déficit proyectado de energía firme y los retrasos en la entrada en operación de algunos proyectos de generación.

La situación adquiere mayor relevancia ante las condiciones climáticas asociadas al fenómeno de El Niño, que pueden afectar la disponibilidad de recursos para la generación eléctrica y aumentar la presión sobre el sistema.

El ahorro aparece como una de las medidas inmediatas

Ante este escenario, Acolgen ha insistido en la necesidad de reducir el consumo de energía mientras se fortalece la oferta disponible.

Natalia Gutiérrez pidió que hogares, empresas y entidades públicas hagan un uso más eficiente de la electricidad para ayudar a reducir la presión sobre el sistema durante el periodo de mayor exigencia.

La presidenta del gremio también ha señalado que cada kilovatio disponible puede ser determinante para mantener el suministro mientras se supera esta etapa de presión sobre la generación.

El impacto podría ir más allá del costo de la energía

La preocupación del sector no se limita al valor económico de una hora sin electricidad.

Un estudio de Fedesarrollo, citado durante el encuentro, calcula que un escenario de racionamiento similar al registrado en Colombia durante la década de 1990 podría reducir el crecimiento económico del país en 1,5 puntos porcentuales y generar la pérdida de aproximadamente 230.000 empleos.

El mismo análisis advierte sobre posibles efectos en los niveles de pobreza y pobreza extrema.

Además, una interrupción prolongada del servicio tendría consecuencias sobre actividades que dependen de la electricidad para funcionar con normalidad, entre ellas hospitales, comercios, industrias, hogares y establecimientos educativos.

Acelerar los proyectos de generación

Acolgen también planteó la necesidad de acelerar la construcción y entrada en funcionamiento de nuevos proyectos de generación para aumentar la disponibilidad de energía firme.

El gremio ha pedido además fortalecer la confianza de los inversionistas y garantizar condiciones de seguridad jurídica que permitan avanzar con las obras necesarias para ampliar la oferta.

Esta posición coincide con el llamado que otros gremios del sector energético han realizado en las últimas semanas para acelerar las medidas destinadas a proteger el servicio. El pasado 25 de agosto, Acolgen informó que varios gremios respaldaron el Plan Energía YA del Gobierno Nacional, que contempla recursos por 1,5 billones de pesos para proteger el servicio de energía.

Una advertencia ante un escenario que todavía puede evitarse

La advertencia presentada por Acolgen no significa que actualmente exista un racionamiento nacional de energía. El llamado del gremio está relacionado con los riesgos que identifica para el sistema si no se logra cubrir la demanda y garantizar suficiente energía disponible.

Por ahora, el sector energético centra sus esfuerzos en aumentar la oferta, avanzar con los proyectos pendientes y reducir el consumo para evitar que las condiciones de El Niño terminen generando restricciones en el servicio.

Para Natalia Gutiérrez, la seguridad energética no es únicamente un asunto del sector eléctrico. También tiene efectos directos sobre la actividad económica, el empleo y el funcionamiento cotidiano del país.

El llamado, por tanto, es a reducir el consumo mientras se toman medidas para fortalecer la capacidad de generación y evitar que Colombia tenga que volver a enfrentar un escenario de racionamiento como el que vivió décadas atrás.