La controversia por el uso de la camiseta de la Selección Colombia en medio de la campaña presidencial volvió a tomar fuerza tras los cuestionamientos del candidato Iván Cepeda contra Abelardo De La Espriella, quien ha utilizado la prenda durante actos públicos y apariciones relacionadas con la contienda electoral.
Cepeda pidió revisar si el uso de la camiseta del combinado nacional puede considerarse propaganda política indebida, al señalar que se trata de un símbolo que representa a todos los colombianos y que no debería ser utilizado para favorecer a una candidatura específica.
Sin embargo, el Consejo Nacional Electoral ya había abordado un caso similar en procesos anteriores y concluyó que no tiene competencia para restringir o autorizar el uso de este tipo de elementos cuando la discusión se relaciona con signos distintivos o marcas comerciales. Según ese antecedente, el organismo electoral explicó que su función se limita a vigilar que partidos y movimientos políticos usen los símbolos registrados oficialmente, pero no a controlar las imágenes que los candidatos empleen dentro de su libertad de expresión, siempre que no exista una prohibición expresa.
El antecedente más relevante ocurrió en 2023, cuando la Federación Colombiana de Fútbol presentó una queja por el presunto uso no autorizado de sus signos distintivos en campañas a alcaldías en municipios como La Dorada, Dagua y Confines. En esa oportunidad, el CNE rechazó la solicitud al considerar que se trataba de una controversia de carácter comercial y no de una infracción político electoral.
La Federación Colombiana de Fútbol también se pronunció frente a la actual polémica y pidió mantener al margen del debate político a la Selección Colombia, sus jugadores y sus símbolos. La entidad recordó que la Selección es un referente de unidad nacional y no debería convertirse en un elemento de confrontación entre campañas.
Aunque la camiseta oficial puede ser adquirida y utilizada por cualquier ciudadano, la discusión se centra en si su aparición reiterada en actos electorales puede representar una apropiación política de un símbolo deportivo que tiene alto valor emocional para el país.
La polémica se produce en plena campaña hacia la segunda vuelta presidencial del 21 de junio, en la que Abelardo De La Espriella e Iván Cepeda buscan ampliar sus respaldos y consolidar apoyos en diferentes sectores sociales y políticos.
Mientras la Federación insiste en separar el fútbol de la disputa electoral, el debate deja sobre la mesa una pregunta jurídica y política sobre los límites del uso de símbolos deportivos, marcas y elementos de identidad nacional dentro de las campañas presidenciales.







