La administración del presidente Donald Trump estaría preparando planes de contingencia ante un posible colapso del régimen cubano durante este verano, en medio de una creciente crisis energética, escasez de alimentos, falta de combustible y aumento del malestar social en la isla.
Según funcionarios estadounidenses citados por Axios, la Casa Blanca ha desarrollado simulaciones interinstitucionales para responder a un eventual deterioro acelerado de la situación en Cuba. Aunque desde Washington aseguran que no existe un plan inmediato de invasión, sí reconocen que el país permanece bajo observación por el riesgo de protestas masivas o un vacío de poder.
La estrategia de Estados Unidos combina presión económica, aislamiento financiero y disuasión militar. Uno de los principales objetivos es el conglomerado militar GAESA, considerado por Washington como una de las bases económicas del régimen cubano. En mayo, Trump firmó una orden ejecutiva con sanciones secundarias contra empresas extranjeras que mantengan negocios con esa estructura.
El secretario de Estado, Marco Rubio, aparece como una de las figuras centrales de esta línea dura hacia La Habana, impulsando sanciones y medidas judiciales contra figuras históricas del régimen.
La situación de Cuba también está vinculada con Venezuela, debido a que Washington considera que durante años Caracas fue uno de los principales apoyos económicos de La Habana mediante el envío de petróleo subsidiado. La reducción de ese suministro habría profundizado los apagones y la crisis energética cubana.
Funcionarios estadounidenses creen que el verano podría ser un periodo crítico para la estabilidad de la isla por el calor extremo, la falta de electricidad y el deterioro de las condiciones de vida.
Pese a la presión, la Casa Blanca reconoce que Cuba representa un desafío distinto al de Venezuela, entre otras razones porque no existe una figura opositora clara que pueda liderar una eventual transición política.
Mientras tanto, el Gobierno cubano acusa a Estados Unidos de intentar fabricar un escenario de intervención mediante presión económica, diplomática y mediática. La comunidad internacional sigue atenta a la evolución de la crisis en la isla y a los próximos movimientos de Washington.





