El departamento del Guaviare atraviesa una compleja crisis de orden público por la disputa entre disidencias de las Farc que buscan controlar corredores estratégicos del narcotráfico y otras economías ilegales.
Aunque Guaviare solo cuenta con cuatro municipios, Calamar, El Retorno, Miraflores y San José del Guaviare, su ubicación geográfica lo convierte en una zona clave para el envío de cargamentos de droga hacia otras regiones del país y hacia fronteras con Venezuela, Brasil, Perú y Ecuador.
De acuerdo con fuentes de inteligencia citadas por La FM, en la región delinquen cinco estructuras criminales ligadas a las facciones de alias Iván Mordisco y alias Calarcá. Por el lado de Mordisco operan la estructura Primera Armando Ríos, la subestructura 44 Antonio Ricaurte y la subestructura Martín Villa. Por parte de Calarcá hacen presencia la estructura Jhon Linares y la compañía Isaías Carvajal.
Estas organizaciones se enfrentan por el control de rutas, producción, tráfico de drogas, extorsiones y dominio territorial. El dinero obtenido de estas economías ilícitas sería utilizado para comprar armas, drones, reclutar menores y planear atentados contra la Fuerza Pública.
Los enfrentamientos más recientes se han registrado en zona rural de San José del Guaviare, especialmente en sectores como La Siberia y Barranco Colorado, donde se reportan combates entre la estructura 44 Antonio Ricaurte y la compañía Isaías Carvajal.
Información preliminar de inteligencia señala que los choques armados habrían dejado más de 50 presuntos integrantes de grupos ilegales muertos, aunque las autoridades aún no entregan una cifra definitiva. Entre las víctimas estaría alias Domingo Biohó o Negro Primo, señalado como uno de los cabecillas de las disidencias de Mordisco.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, confirmó que la situación es grave y advirtió que entre los muertos podría haber menores de edad reclutados por estas estructuras criminales.
La población civil permanece en medio del miedo, el confinamiento y el fuego cruzado, mientras tropas del Ejército Nacional, la Cuarta División y la Fuerza de Tarea Omega mantienen operaciones militares para proteger a las comunidades y recuperar el control del territorio.
La crisis en Guaviare vuelve a evidenciar el desafío que enfrenta el Estado frente a las economías ilícitas, el reclutamiento de menores y la disputa armada por corredores estratégicos del narcotráfico en el suroriente del país.





