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Gobernación del Atlántico activa plan integral para enfrentar el Fenómeno de El Niño

La Gobernación del Atlántico puso en marcha una estrategia integral para mitigar los efectos del Fenómeno de El Niño, ante el riesgo de sequías prolongadas, reducción de fuentes hídricas, afectaciones agropecuarias e incremento de emergencias en zonas vulnerables del departamento.

El plan, liderado por la administración del gobernador Eduardo Verano, incluye monitoreo satelital de puntos de calor, vigilancia diaria de los niveles del río Magdalena, el Canal del Dique y el Embalse del Guájaro, mantenimiento de bocatomas de acueductos, dragado de canales, recuperación de reservorios rurales, dotación a cuerpos de bomberos y llamado a las comunidades para hacer uso racional del agua.

Antonio Fonseca, de la Subsecretaría de Prevención y Atención de Desastres, explicó que la Gobernación implementó una plataforma tecnológica de teledetección para monitorear puntos de calor en tiempo real y apoyar a los 13 cuerpos de bomberos del departamento en la planeación de cortafuegos. Además, se utilizan imágenes satelitales diarias de la firma estadounidense Planet Labs para identificar áreas afectadas.

Según Fonseca, el Ideam y la Nasa proyectan una probabilidad del 82 por ciento de ocurrencia del Fenómeno de El Niño durante el trimestre mayo, junio y julio, cifra que podría aumentar al 96 por ciento hacia finales de año. Este escenario, advirtió, eleva el riesgo de sequías prolongadas y alteración de los patrones de lluvia hasta diciembre.

Para fortalecer la capacidad de respuesta, la Junta Departamental de Bomberos aprobó una inversión de 11.400 millones de pesos, correspondientes a vigencias 2024 y 2026. Con estos recursos se adquirirán cuatro vehículos de intervención rápida, cuatro camiones cisterna y equipos de protección personal, que serán distribuidos estratégicamente en municipios como Campo de la Cruz, Piojó, Polonuevo y Ponedera.

El plan también dispone de 414 voluntarios de la Defensa Civil, 250 de la Cruz Roja y 169 bomberos oficiales, además de maquinaria amarilla y carrotanques de la Gobernación para atender posibles emergencias.

La secretaria de Desarrollo Económico, Marisabella Romero, indicó que los municipios deberán consolidar sus planes de gestión del riesgo con apoyo de las secretarías de Salud, Agua Potable, Infraestructura y Desarrollo Económico. La funcionaria destacó la recuperación de reservorios rurales con una inversión de 2.000 millones de pesos, especialmente en zonas costeras y del centro del Atlántico.

Entre las acciones ya ejecutadas se encuentran la limpieza de 92 kilómetros de canales, la intervención de 90 kilómetros de vías terciarias, la entrega de más de 2 millones de alevinos y 140 toneladas de ensilado de maíz, además de la protección de 4.000 hectáreas en Repelón, 1.600 en Santa Lucía y 879 hectáreas productivas con garantía hídrica.

Lady Ospina, secretaria de Agua Potable y Saneamiento Básico, explicó que el plan de contingencia para proteger el abastecimiento de agua está dividido en tres etapas. La primera, ya en marcha, consiste en el monitoreo permanente de los niveles del río Magdalena para garantizar el funcionamiento de las 14 bocatomas de acueductos ubicadas sobre el río y el Canal del Dique.

Ospina señaló que actualmente el río registra un nivel de 4,60 metros, suficiente para mantener el abastecimiento, aunque se han observado descensos durante los últimos días. Si el nivel baja entre 2,30 y 1,60 metros, se activarán medidas de mitigación como dragados, dársenas y canales provisionales. Si desciende por debajo de 1,60 metros, se aplicará una fase crítica que incluirá suministro con carrotanques en puntos con desabastecimiento superior a 24 horas.

La funcionaria hizo un llamado a los atlanticenses para ahorrar agua, evitar el desperdicio y rechazar el robo del líquido, al advertir que el segundo semestre podría ser crítico si se materializan las proyecciones climáticas.

Con esta estrategia, la Gobernación del Atlántico busca anticiparse a los efectos del Fenómeno de El Niño y proteger a las comunidades más vulnerables mediante tecnología, inversión, capacidad operativa y coordinación institucional.