Una de las operaciones judiciales más grandes del año en Colombia se desarrolla actualmente contra la reconocida marca de ropa femenina Lili Pink, luego de que la Fiscalía General de la Nación y la Sociedad de Activos Especiales desplegaran un amplio operativo en diferentes ciudades del país por presuntos delitos de lavado de activos y contrabando.
Las acciones, lideradas por el Cuerpo Técnico de Investigación, incluyeron allanamientos, capturas y procedimientos de extinción de dominio en más de 300 establecimientos comerciales vinculados a la empresa Fast Moda S.A.S., responsable de la marca. Las autoridades buscan esclarecer posibles irregularidades en la importación de mercancías y determinar si la compañía habría sido utilizada para ocultar recursos de origen ilícito.
De acuerdo con la investigación en curso, uno de los principales focos de análisis es el crecimiento acelerado de la empresa en el mercado nacional e internacional, lo que ha despertado interrogantes sobre la procedencia de los capitales que permitieron su expansión.
Fuentes judiciales confirmaron que la operación se desarrolla de manera simultánea en distintas regiones del país, incluyendo ciudades principales, y contempla medidas que podrían dejar algunos activos bajo administración del Estado mientras avanza el proceso legal.
El caso también involucra posibles estructuras de contrabando textil que, según las primeras hipótesis, habrían movilizado grandes volúmenes de mercancía de manera irregular, lo que a su vez estaría relacionado con operaciones financieras sospechosas.
Lili Pink, una empresa con más de dos décadas de trayectoria en el sector y más de 500 puntos de venta en Colombia y otros países de América Latina, se ha consolidado como una de las marcas más visibles del mercado de ropa interior femenina. Detrás de esta compañía se encuentran los empresarios Max Abadí y David Abadí, quienes han liderado su crecimiento en la industria textil.
Mientras avanzan las investigaciones, la atención del país se centra en el alcance de esta operación, que podría redefinir el panorama empresarial del sector y marcar un precedente en la lucha contra el contrabando y el lavado de activos en Colombia.
Las autoridades continúan recopilando pruebas y analizando información clave para determinar responsabilidades, en un proceso que apenas comienza y que podría tener implicaciones tanto judiciales como económicas para una de las marcas más reconocidas del país.






