La renovación urbana del emblemático Parque Berrío, en el corazón de Medellín, ha encendido las alarmas entre decenas de vendedores informales que durante años han desarrollado su actividad económica en este sector, considerado uno de los puntos más tradicionales y concurridos de la ciudad.
En medio de reuniones y asambleas realizadas recientemente en los alrededores de la estación del metro, comerciantes ambulantes manifestaron su preocupación por el futuro de sus puestos de trabajo, ante la reorganización del espacio público que ya comenzó a ejecutarse como parte del proyecto impulsado por la administración local.
Los trabajadores aseguran que, aunque la Alcaldía de Medellín ha anunciado mesas de diálogo y ha reiterado que ningún vendedor quedará excluido, hasta el momento no existen garantías claras sobre su reubicación ni sobre las condiciones en las que podrán continuar ejerciendo su actividad económica.
El proyecto de intervención busca recuperar el espacio público, mejorar la infraestructura y reforzar la seguridad en una zona por la que transitan diariamente miles de personas. Sin embargo, para quienes dependen del comercio informal, el proceso representa una amenaza directa a su sustento diario.
Muchos de los vendedores han señalado que no han sido incluidos de manera efectiva en la toma de decisiones, lo que ha generado un ambiente de incertidumbre frente a los cambios que se avecinan. En sus testimonios, destacan que el Parque Berrío no solo es un lugar de trabajo, sino también un punto de encuentro histórico y social donde han construido su economía durante años.
Por su parte, la administración distrital ha insistido en que el proyecto contempla un componente social que incluye la atención y reubicación de los vendedores informales, así como programas de acompañamiento para facilitar su transición dentro del nuevo esquema urbano.
El Parque Berrío, considerado un ícono urbano y punto fundacional de Medellín, ha sido escenario de múltiples transformaciones a lo largo de su historia, consolidándose como un espacio clave para la actividad comercial y la vida cotidiana de la ciudad.
La tensión entre la renovación del espacio público y la permanencia de la economía informal refleja un desafío recurrente en las grandes ciudades, donde los procesos de modernización deben equilibrarse con la protección de los medios de subsistencia de miles de familias.
Mientras avanzan las obras y las conversaciones entre las partes, los vendedores mantienen la expectativa de ser incluidos en soluciones que les permitan seguir trabajando en condiciones dignas, sin quedar al margen de una transformación que redefine el corazón del centro de Medellín.






