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PISA 2025 pone la educación media en el centro del reto educativo de Colombia

Los resultados de las pruebas PISA 2025 dejaron un dato que va más allá de los puntajes. En Colombia, una amplia mayoría de los estudiantes de 15 años mantiene una actitud positiva frente al aprendizaje, mientras el país enfrenta el reto de lograr que más jóvenes permanezcan en el sistema educativo y lleguen a terminar su educación media.

La OCDE encontró que el 82,6 % de los estudiantes colombianos está de acuerdo o muy de acuerdo con que le gusta aprender cosas nuevas en la escuela. Colombia aparece así entre los países con mayor proporción de estudiantes que expresan esta disposición.

Al mismo tiempo, los resultados académicos muestran una realidad más compleja. Entre 2022 y 2025, el desempeño de Colombia no presentó cambios estadísticamente significativos en ciencias, matemáticas ni lectura. En ciencias hubo un aumento de 3 puntos, mientras que matemáticas cayó 2 puntos y lectura 9 puntos, variaciones que la OCDE considera no significativas.

Más jóvenes están llegando a la etapa evaluada

Uno de los aspectos que destaca la OCDE es que entre 2018 y 2025 aumentó en Colombia la cantidad de jóvenes de 15 años que cumplían las condiciones para presentar PISA, pese a que la población de esa edad disminuyó.

Para la organización, este comportamiento es una señal de que la matrícula en educación secundaria se ha venido ampliando y de que más adolescentes de poblaciones que antes tenían menor acceso están llegando al sistema educativo.

En la edición de 2025 participaron 7.268 estudiantes de 266 colegios colombianos, una muestra que representa aproximadamente a 597.500 jóvenes de 15 años, cerca del 75 % de la población total de esa edad.

El dato cambia la lectura de algunos resultados. La propia OCDE señala que la incorporación de más jóvenes al sistema, incluidos estudiantes de poblaciones anteriormente marginadas, ayuda a explicar parte de la evolución de los resultados en matemáticas y lectura.

El problema sigue estando en los aprendizajes básicos

Aunque la permanencia y el acceso son importantes, los resultados también muestran que Colombia todavía tiene una brecha considerable frente al promedio de la OCDE.

En ciencias, el país obtuvo un promedio de 414 puntos, frente a 482 de la OCDE. En matemáticas alcanzó 381 puntos, frente a 463, y en lectura llegó a 399 puntos, mientras el promedio de la organización fue de 461.

La situación también se refleja en los niveles mínimos de desempeño. Solo el 29 % de los estudiantes colombianos alcanzó al menos el nivel 2 en matemáticas, mientras que en lectura lo hizo el 46 % y en ciencias el 50 %.

Esto significa que el desafío no termina cuando un estudiante llega al colegio. También está en conseguir que adquiera las competencias necesarias para continuar estudiando, ingresar al mundo laboral y desenvolverse en situaciones de la vida cotidiana.

La educación media aparece como un punto clave

Para Alejandra López Roa, gerente de la Alianza para la Transformación de la Educación Media, ATEM, los grados 10 y 11 deberían tener un papel más importante dentro de la política educativa.

“Los grados 10 y 11 son la etapa decisiva donde se consolidan las competencias fundamentales y se conectan las aspiraciones de los jóvenes con la educación posmedia, el empleo digno y el desarrollo de sus territorios”, afirmó López Roa.

Desde esta perspectiva, el desafío consiste en que la educación media no sea únicamente el último tramo antes de graduarse, sino una etapa en la que los estudiantes puedan fortalecer sus conocimientos y definir con mayor claridad qué quieren hacer después del colegio.

Cuatro retos que plantea el sector educativo

La ATEM plantea varias prioridades a partir de los resultados de PISA 2025.

La primera es fortalecer los aprendizajes básicos desde los primeros grados, especialmente en matemáticas, para evitar que los estudiantes lleguen a la educación media arrastrando dificultades que después resultan más difíciles de corregir.

La segunda es reducir las diferencias asociadas al nivel socioeconómico. La OCDE también identifica el origen socioeconómico como un factor relacionado con el desempeño educativo.

La tercera tiene que ver con las condiciones físicas y los recursos de los colegios. En Colombia, el 62 % de los estudiantes asiste a instituciones cuyos directivos reportaron que la capacidad de enseñanza está afectada, en alguna medida, por falta de infraestructura física.

Y la cuarta es aprovechar la relación que los jóvenes ya tienen con la tecnología y el aprendizaje. PISA 2025 incluyó por primera vez una evaluación relacionada con la resolución de problemas computacionales y el aprendizaje en entornos digitales. La OCDE también reportó que los estudiantes colombianos muestran niveles relativamente altos de curiosidad y una alta disposición hacia aprender cosas nuevas.

Una oportunidad que todavía tiene pendientes

Los resultados de PISA 2025 no muestran una transformación completa del sistema educativo colombiano. Lo que dejan es una fotografía con avances en cobertura y estabilidad reciente de los resultados, pero también con dificultades importantes en los aprendizajes fundamentales.

Colombia tiene una población estudiantil que, según la OCDE, muestra interés por aprender. El desafío está en convertir esa disposición en mejores resultados, reducir las brechas y conseguir que más jóvenes permanezcan en el colegio hasta terminar la educación media.

La discusión, por eso, no se limita a cuánto obtiene un estudiante en una prueba internacional. También pasa por las condiciones en las que estudia, la calidad de los aprendizajes que recibe y las posibilidades que encuentra cuando llega a los últimos grados del colegio.

En ese punto, la educación media se convierte en una etapa clave para conectar lo que los jóvenes aprenden con lo que harán después de graduarse.