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La generación sándwich enfrenta una doble carga de cuidado en Colombia

En muchas familias colombianas hay adultos que terminan repartiendo su tiempo entre el trabajo, los hijos y el cuidado de sus padres. No siempre se identifican como cuidadores, pero buena parte de las tareas del hogar y de atención a familiares mayores termina dependiendo de ellos.

A esta situación se le conoce como generación sándwich, un término utilizado para describir a las personas que, al mismo tiempo, responden por sus hijos y empiezan a asumir responsabilidades relacionadas con el cuidado de sus padres o de otros familiares mayores.

El fenómeno toma mayor importancia a medida que Colombia envejece. Según las proyecciones del DANE citadas por el Ministerio de Igualdad y Equidad, en 2025 había 7.891.391 personas de 60 años o más, equivalentes al 15,38 % de la población nacional. En 2005, este grupo representaba el 8,98 %.

Esto significa que cada vez más hogares deben enfrentar situaciones que van desde acompañar a una persona mayor a una cita médica hasta ayudarla con su alimentación, movilidad, higiene, medicamentos o desplazamientos.

El cuidado también tiene un peso económico

El trabajo que se realiza dentro de los hogares sin recibir un pago tiene una dimensión económica que durante años permaneció poco visible.

El DANE calcula que el valor económico del Trabajo Doméstico y de Cuidado No Remunerado llegó en 2024 a $340,463 billones, de acuerdo con la valoración provisional publicada en julio de 2026.

La cifra permite dimensionar cuánto trabajo se realiza diariamente en los hogares para mantener las condiciones básicas de vida, aunque no aparezca como un empleo formal o como un ingreso dentro de la familia.

Los datos más recientes del DANE también muestran una diferencia importante entre hombres y mujeres. En 2024, las mujeres dedicaron en promedio 23 horas semanales al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, mientras que los hombres dedicaron 9 horas.

La carga, además, coincide con edades en las que muchas personas están trabajando y tienen responsabilidades económicas propias.

Cuando cuidar se suma al trabajo y la crianza

Para una persona de la generación sándwich, la rutina puede comenzar llevando a los hijos al colegio, continuar con la jornada laboral y terminar acompañando a un padre o una madre que necesita ayuda.

En algunos casos, la responsabilidad también incluye organizar citas médicas, comprar medicamentos, preparar alimentos, adaptar espacios de la vivienda o estar pendiente de problemas de movilidad.

Hay situaciones que pueden resultar todavía más difíciles de hablar dentro de la familia, como la incontinencia urinaria. Cuando aparece, puede modificar las rutinas de una persona mayor y también aumentar las tareas de quien está a cargo de su cuidado.

Luis Felipe Restrepo, Marketing Manager TENA North Cone de Essity, señaló que muchas personas realizan estas labores sin identificarse necesariamente como cuidadoras.

“Hoy muchas familias están cuidando sin llamarse cuidadoras. Acompañan a sus hijos, trabajan, sostienen el hogar y empiezan a hacerse cargo de sus padres o familiares mayores”, afirmó.

Una responsabilidad que puede generar desgaste

El problema no está solamente en la cantidad de tareas. También está en cómo se distribuyen y en cuánto tiempo tiene una persona para atender sus propias necesidades.

Cuando una misma persona debe responder por el trabajo, los hijos, la economía familiar y un adulto mayor, pueden aparecer agotamiento, estrés, dificultades para organizar el tiempo y menos espacios para el descanso.

El DANE ha señalado que el trabajo de cuidado no remunerado hace parte de la economía del cuidado y que medirlo permite entender mejor la relación entre las labores del hogar, el trabajo remunerado y el bienestar de la población.

Por eso, la discusión sobre la generación sándwich no se limita al envejecimiento. También involucra la forma en que las familias distribuyen las responsabilidades de cuidado.

El reto de hablar del cuidado antes de que llegue la urgencia

Uno de los principales desafíos para las familias es pasar de resolver las situaciones cuando aparecen a prepararse para ellas.

La adaptación de los espacios de la vivienda, el acompañamiento médico, la movilidad, la higiene, la alimentación y el manejo de condiciones como la incontinencia son asuntos que pueden requerir información y apoyo.

También resulta importante que el cuidado no recaiga automáticamente sobre una sola persona de la familia.

En una Colombia donde la población mayor tiene cada vez más peso, la discusión sobre quién cuida y cómo se cuida tendrá que ocupar un lugar más visible. Los datos oficiales muestran que el envejecimiento ya está cambiando la composición de los hogares, mientras que el trabajo no remunerado continúa representando una parte importante de las labores que sostienen la vida cotidiana.

La llamada generación sándwich está en medio de esas dos realidades: personas que siguen respondiendo por sus hijos y su trabajo, mientras empiezan a asumir nuevas responsabilidades con sus padres. Reconocer esa carga es también una forma de entender cómo están cambiando las familias colombianas.