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La inteligencia artificial transforma la educación, pero no reemplaza el papel esencial de los maestros

En medio del crecimiento acelerado de herramientas de inteligencia artificial generativa como ChatGPT, Gemini y Copilot, la educación enfrenta uno de sus debates más importantes de los últimos años: cómo cambiará el rol de los docentes en las aulas y hasta dónde estas tecnologías podrán intervenir en los procesos de aprendizaje.

En el marco del Día del Maestro, la Corporación Universitaria Iberoamericana, IBERO, analizó este escenario y planteó que, aunque la inteligencia artificial está transformando la forma en que los estudiantes acceden a la información, el papel humano de los maestros seguirá siendo indispensable para formar pensamiento crítico, criterio ético, habilidades sociales y capacidad de análisis.

La discusión cobra relevancia en un contexto donde el uso de herramientas de inteligencia artificial para tareas académicas crece rápidamente. De acuerdo con el informe Digital Education Outlook 2026 de la OCDE, citado por la IBERO, la expansión de la IA generativa está modificando los procesos de aprendizaje y podría afectar habilidades como el análisis crítico y el aprendizaje profundo si no existe una adecuada orientación pedagógica.

Uno de los ejemplos señalados corresponde a un experimento realizado en Turquía con estudiantes que utilizaron GPT-4. Aunque inicialmente mejoraron su desempeño académico, posteriormente obtuvieron resultados 17 % más bajos cuando dejaron de usar la herramienta, lo que evidenció dificultades para transferir conocimientos sin asistencia tecnológica.

Para la IBERO, el desafío educativo ya no consiste únicamente en transmitir contenidos, sino en preparar a los estudiantes para relacionarse de manera crítica, responsable y ética con estas nuevas tecnologías. En ese sentido, los docentes tendrán una función cada vez más enfocada en acompañar procesos de análisis, interpretación y toma de decisiones frente al uso de la inteligencia artificial.

La universidad considera que los maestros deberán fortalecer el pensamiento crítico de los estudiantes, enseñarles a cuestionar la información generada automáticamente, validar fuentes, identificar sesgos, reconocer desinformación y comprender los límites de las herramientas digitales.

También será clave impulsar metodologías basadas en discusión, análisis y resolución de problemas reales, dejando atrás modelos centrados exclusivamente en la memorización. De igual manera, las aulas tendrán que abrir espacio a conversaciones sobre ética digital, uso responsable de datos y riesgos asociados al uso indiscriminado de la inteligencia artificial.

Oscar Walteros, decano de la Facultad de Ingeniería de la Corporación Universitaria Iberoamericana, afirmó que el papel de los docentes será incluso más importante en los próximos años, precisamente porque la información estará cada vez más disponible. Según explicó, cualquier estudiante puede acceder hoy a respuestas inmediatas desde una herramienta de inteligencia artificial, por lo que el verdadero valor de la educación estará en enseñar a cuestionar, verificar y utilizar esa información con criterio.

Walteros señaló además que los docentes serán fundamentales para formar estudiantes capaces de identificar desinformación, reconocer sesgos y entender hasta qué punto una herramienta tecnológica puede influir en sus decisiones. Esta labor será esencial para evitar que la inteligencia artificial se convierta en un sustituto del razonamiento humano.

La IBERO sostiene que la inteligencia artificial debe ser entendida como una herramienta de apoyo para el aprendizaje, no como un reemplazo del maestro. Su uso adecuado puede ampliar oportunidades, facilitar procesos y enriquecer la experiencia educativa, siempre que esté acompañado por orientación pedagógica y criterio humano.

En el Día del Maestro, esta reflexión resalta el valor de quienes enseñan en una época marcada por la transformación digital. Los docentes no solo seguirán siendo necesarios, sino que tendrán una responsabilidad mayor en la formación de ciudadanos capaces de pensar, decidir, crear y convivir en un mundo donde la tecnología ocupa un lugar cada vez más decisivo.

La Corporación Universitaria Iberoamericana cuenta con una trayectoria de 50 años, hace parte de Planeta Formación y Universidades, y tiene presencia en más de 1.000 municipios de Colombia, con un modelo educativo basado en la inclusión, la virtualidad y la internacionalización.