Un total de 253 mujeres cabeza de hogar de Barranquilla, Soledad y Fundación, Magdalena, están construyendo nuevas oportunidades para sus familias gracias a un proceso de formación académica y emprendimiento impulsado por la Corporación Universitaria Latinoamericana (CUL), la Fundación Alitic y la Fundación Vínculos Solidarios.
Las participantes, muchas de ellas sobrevivientes de diferentes formas de violencia de género, hacen parte de un programa orientado al fortalecimiento de sus capacidades productivas y personales, con el propósito de impulsar su autonomía económica y brindarles herramientas que les permitan mejorar su calidad de vida.
Las beneficiarias residen en sectores como Costa Hermosa, en Soledad; El Ferry, 7 de Abril, La Esmeralda y Las Malvinas, en Barranquilla, así como en el municipio de Fundación, Magdalena. A través de cursos especializados reciben capacitación en emprendimiento, liderazgo y desarrollo empresarial, conocimientos que buscan convertir en proyectos sostenibles para generar ingresos y alcanzar una mayor independencia financiera.

Uno de los casos que refleja el impacto de esta iniciativa es el de Meira Cabrera, una mujer de 65 años residente en el barrio Costa Hermosa de Soledad. Luego de enfrentar situaciones difíciles relacionadas con la violencia de género, decidió vincularse al programa de formación para fortalecer sus conocimientos en emprendimiento y abrir nuevas oportunidades para su futuro.
Meira Cabrera hace parte del grupo de mujeres que culminará su proceso académico el próximo 4 de junio, fecha en la que recibirá su certificación junto a decenas de participantes que han completado exitosamente las diferentes etapas de capacitación.
Representantes de la Fundación Alitic y de la Corporación Universitaria Latinoamericana destacaron que el objetivo de este proyecto es ofrecer herramientas reales de transformación social a mujeres que han enfrentado situaciones de vulnerabilidad, promoviendo su empoderamiento y fortaleciendo sus capacidades para liderar iniciativas productivas dentro de sus comunidades.
La estrategia también busca generar un impacto positivo en los entornos familiares y barriales, al convertir a las participantes en agentes de cambio capaces de impulsar procesos de desarrollo económico y social en sus territorios.
Con historias de esfuerzo, resiliencia y superación, estas 253 mujeres demuestran que la educación y el emprendimiento pueden convertirse en caminos efectivos para reconstruir proyectos de vida, recuperar la confianza y avanzar hacia un futuro con mayores oportunidades para ellas y sus familias.
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