El gobierno de Gustavo Petro llega a su fin dejando un panorama económico con resultados que generan opiniones divididas. Mientras la administración saliente destaca la reducción del desempleo y algunos indicadores sociales, economistas, calificadoras de riesgo y gremios coinciden en que el principal desafío para el nuevo gobierno será recuperar el equilibrio de las finanzas públicas y fortalecer la confianza de los inversionistas.
Uno de los indicadores que el Ejecutivo presenta como uno de sus mayores logros es el comportamiento del mercado laboral. Durante el cuatrienio, la tasa de desempleo alcanzó niveles históricamente bajos, una cifra que el Gobierno atribuye a la recuperación de la actividad económica y al fortalecimiento de sectores como el comercio, los servicios y la agricultura. Sin embargo, varios analistas advierten que parte de esa reducción también está relacionada con el crecimiento de la informalidad y con cambios en la composición del empleo, por lo que consideran necesario evaluar la calidad de los nuevos puestos de trabajo generados.
En materia de crecimiento económico, Colombia cierra el periodo presidencial con una economía que avanzó, pero a un ritmo inferior a su potencial. Aunque el país logró mantener estabilidad frente a distintos choques internacionales, expertos sostienen que la inversión privada perdió dinamismo y que persisten factores que limitan una recuperación más sólida, especialmente por la incertidumbre fiscal y el comportamiento de la inflación.
El mayor motivo de preocupación se concentra en las finanzas públicas. Durante los últimos meses del gobierno, el déficit fiscal aumentó y el manejo de la deuda pública provocó nuevas advertencias por parte de calificadoras internacionales. De hecho, Colombia enfrentó rebajas en su calificación crediticia, situación que encarece el acceso al financiamiento y obliga al próximo gobierno a implementar medidas para controlar el gasto y recuperar la credibilidad de los mercados.
Otro de los temas que marcaron el cierre de la administración fue el comportamiento de la inflación. Aunque durante buena parte del mandato se registró una tendencia de desaceleración, en los últimos meses volvió a mostrar incrementos que llevaron al Banco de la República a mantener una política monetaria más estricta. Este escenario impactó el costo del crédito para hogares y empresas y limitó el ritmo de crecimiento de varios sectores productivos.
A pesar de las dificultades fiscales, el Gobierno defendió los aumentos del salario mínimo y las políticas sociales impulsadas durante el cuatrienio, argumentando que contribuyeron a reducir los niveles de pobreza y mejorar el poder adquisitivo de millones de colombianos. No obstante, algunos centros de estudios económicos y representantes del sector empresarial consideran que el incremento del gasto público deberá revisarse para garantizar la sostenibilidad de las cuentas nacionales en los próximos años.
El nuevo gobierno recibirá una economía con fortalezas importantes, como un mercado laboral más dinámico y avances en algunos indicadores sociales, pero también con retos de gran magnitud. La recuperación del equilibrio fiscal, el control de la inflación, la reactivación de la inversión y el fortalecimiento de la confianza de los mercados serán algunos de los principales desafíos que deberá enfrentar la nueva administración para mantener la estabilidad económica del país.







