Un grupo de especialistas internacionales en pediatría y nutrición presentó una nueva forma de entender el desarrollo infantil durante la décima tercera Conferencia Internacional sobre Nutrición y Crecimiento realizada en Praga, donde se planteó el concepto de crecimiento de calidad como una herramienta clave para mejorar la salud de los niños en el mundo y reducir el impacto social y económico de la malnutrición.
La iniciativa fue impulsada por la compañía Abbott y desarrollada por un panel de expertos de distintos países, incluidos Colombia, México y Perú, quienes coincidieron en que el crecimiento infantil no debe medirse únicamente por la estatura o el peso, sino por un desarrollo integral que incluya una adecuada composición corporal, fortalecimiento óseo y muscular, así como un progreso constante en el tiempo.
La doctora Claudia Sánchez, directora médica del negocio de nutrición de Abbott en Colombia, explicó que este nuevo enfoque busca ofrecer herramientas más precisas tanto a padres como a profesionales de la salud para detectar de manera temprana posibles problemas en el desarrollo de los niños. Según indicó, el objetivo es garantizar que el crecimiento sea equilibrado y sostenible desde la infancia hasta la adultez.
Durante el encuentro, los expertos advirtieron que los modelos tradicionales de evaluación han quedado rezagados frente a los desafíos actuales, por lo que insistieron en la necesidad de analizar factores como la calidad del crecimiento, la evolución a lo largo del tiempo y el papel fundamental de la nutrición en cada etapa del desarrollo.
En este contexto, se presentaron estudios que evidencian que el uso de soluciones nutricionales orales puede generar mejoras significativas en la salud infantil. Entre los resultados se destaca un aumento en la recuperación del retraso en el crecimiento, una reducción en episodios de enfermedad y una disminución en el ausentismo escolar, además de beneficios económicos para las familias y los sistemas de salud.
Las cifras también reflejan un panorama preocupante en Colombia, donde aproximadamente 560.000 niños menores de cinco años presentan retraso en el crecimiento, con una prevalencia que supera el promedio de América Latina. A esto se suma el incremento de casos de desnutrición reportados en 2024, lo que confirma que la malnutrición sigue siendo uno de los principales desafíos de salud pública en el país.
Los especialistas señalaron que el impacto de la nutrición va más allá de la infancia, destacando que la adolescencia es una etapa clave para consolidar el desarrollo físico. Estudios presentados durante la conferencia muestran que jóvenes entre los 10 y 18 años en riesgo nutricional pueden mejorar su masa muscular, su índice de masa corporal y su estatura cuando reciben acompañamiento nutricional adecuado.
A nivel regional, la problemática es aún más compleja debido a la coexistencia de desnutrición y sobrepeso, una situación que afecta el desarrollo cognitivo, la salud inmunológica y las oportunidades futuras de millones de niños en América Latina.
Frente a este panorama, Abbott reiteró su compromiso con el desarrollo de soluciones basadas en evidencia científica que contribuyan a mejorar la calidad de vida desde las primeras etapas de la vida, promoviendo un enfoque integral que permita no solo crecer, sino crecer de manera saludable.
La nueva definición de crecimiento de calidad se perfila como un avance significativo en la forma en que se entiende el desarrollo infantil, abriendo la puerta a políticas públicas más efectivas y a una mayor conciencia sobre la importancia de la nutrición en la construcción de sociedades más sanas y productivas.






