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Estados Unidos presiona a Irán por una respuesta mientras crece la tensión en el estrecho de Ormuz

Estados Unidos se mantiene a la espera de una respuesta formal de Irán a la más reciente propuesta presentada por el presidente Donald Trump para poner fin a la guerra y avanzar en la reapertura del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo y gas natural licuado.

La tensión aumentó después de nuevos enfrentamientos en la zona, que pusieron en riesgo el alto el fuego vigente desde hace cerca de un mes. Según Bloomberg Línea, Washington envió el miércoles un plan a Teherán que contempla la reapertura de la vía marítima por parte de Irán y el levantamiento del bloqueo estadounidense a los puertos iraníes durante el próximo mes. Hasta el momento, el Gobierno iraní no ha confirmado si aceptará o rechazará la propuesta.

El portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, Esmail Baghaei, indicó a la agencia semioficial Tasnim que la respuesta de Teherán se encuentra “bajo revisión”, aunque no entregó un plazo concreto. Desde la Casa Blanca, Trump aseguró que esperaba una contestación durante la noche del viernes y advirtió que su administración podría tomar un camino diferente si no se firman y concretan los acuerdos planteados.

El mandatario estadounidense también mencionó la posibilidad de retomar el llamado Proyecto Libertad, una operación con la que Washington buscó romper el control marítimo iraní y escoltar embarcaciones a través del estrecho. Trump afirmó que, si las negociaciones fracasan, ese esfuerzo podría regresar bajo una versión ampliada, a la que llamó Proyecto Libertad Plus.

La propuesta estadounidense, de una página, plantea que una aceptación de Irán permitiría poner fin a una guerra que ya completa diez semanas, ha dejado miles de muertos en Oriente Medio y ha impactado con fuerza los precios internacionales de la energía. Sin embargo, incluso con una eventual aceptación, ambos países tendrían que seguir negociando un acuerdo específico sobre el programa nuclear iraní, uno de los puntos más sensibles de la disputa.

El mercado petrolero reaccionó con cautela ante el nuevo cruce de tensiones. El crudo Brent, referencia internacional, se ubicó alrededor de los 101 dólares por barril, mientras los inversionistas evaluaban si los recientes enfrentamientos podrían descarrilar el frágil alto el fuego. Pese a la presión geopolítica, el petróleo cerró la semana con una caída cercana al 6 %.

La situación en Ormuz es clave para la economía global. Por ese paso marítimo circula normalmente cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado del mundo, por lo que cualquier alteración en el tránsito de buques puede generar efectos inmediatos en los precios de los combustibles, el transporte y la inflación internacional.

Los enfrentamientos más recientes se produjeron luego de que fuerzas estadounidenses ejecutaran ataques aéreos contra dos petroleros iraníes vacíos que, según el Mando Central de Estados Unidos, intentaban romper el bloqueo e ingresar a uno de los puertos de Irán. Teherán calificó la acción como una violación del acuerdo de alto el fuego y acusó a Washington de agravar el punto muerto creado por su propia estrategia.

En paralelo, el vicepresidente estadounidense JD Vance sostuvo una reunión con el primer ministro de Qatar para abordar la situación regional, las relaciones bilaterales y los mercados de gas natural licuado. Qatar ha desempeñado un papel de mediador entre Estados Unidos e Irán, en medio de los esfuerzos diplomáticos para evitar una nueva escalada militar en el Golfo.

La presión sobre Trump también crece dentro y fuera de Estados Unidos. El mandatario enfrenta cuestionamientos por el impacto de la guerra en los precios de la gasolina y por el riesgo de una nueva crisis energética global. China, por su parte, ha intensificado los llamados a reabrir de inmediato el estrecho y poner fin a las hostilidades, en vísperas de una cumbre prevista entre Xi Jinping y Donald Trump en Pekín.

El panorama sigue siendo incierto. Mientras Washington insiste en obtener una respuesta clara de Teherán, Irán evalúa una propuesta que podría abrir la puerta a una salida diplomática, pero que también exige concesiones profundas en materia marítima, portuaria y nuclear. Por ahora, el estrecho de Ormuz continúa como el epicentro de una crisis que mantiene en alerta a los mercados, a las potencias internacionales y a los países dependientes del flujo energético del Golfo.