Barranquilla vuelve a encontrarse alrededor de uno de esos sabores que hacen parte de la vida cotidiana de la ciudad. Este sábado 19 y domingo 20 de septiembre se realizará la segunda edición del Festival del Frito, una jornada que reunirá gastronomía, cultura y tradición en el Gran Malecón, detrás del Pabellón de Cristal.
El encuentro busca reconocer una costumbre que se mantiene viva en las familias barranquilleras y que, con el paso de los años, también se ha convertido en una expresión de la identidad gastronómica de la ciudad.
Porque hablar de fritos en Barranquilla es hablar de recetas que pasan de una generación a otra. Son preparaciones que muchas veces comienzan en la cocina de una casa y terminan convirtiéndose en el sustento de familias y pequeños emprendimientos.
Una celebración para probar y elegir
Uno de los atractivos de esta segunda edición será el concurso en el que los asistentes podrán votar por su frito favorito.
La dinámica permitirá que el público recorra los diferentes puestos, pruebe las preparaciones y, después, elija la que considere más destacada.
De esta manera, quienes llegan al festival no solo serán espectadores. También tendrán un papel activo en la celebración de los sabores tradicionales de la ciudad.
Entre las preparaciones que estarán presentes se encuentran las tradicionales arepas de huevo, empanadas, carimañolas y deditos, además de propuestas que buscan darle nuevos giros a recetas conocidas.
Cocineras que mantienen viva la tradición
Detrás de muchos de estos sabores están las matronas y cocineras tradicionales, mujeres que durante años han conservado recetas, técnicas y secretos de cocina que se han transmitido dentro de sus familias.
Su trabajo representa una parte importante de la memoria gastronómica del Caribe. Muchas de estas preparaciones no están escritas en libros de cocina, sino que se aprenden viendo, preguntando y acompañando a quienes llevan años preparándolas.
El festival busca precisamente poner esas historias en primer plano y reconocer a quienes han convertido una comida cotidiana en una expresión de la cultura barranquillera.
Gastronomía, música y conocimiento
La programación también tendrá una tarima gastronómica con la participación de expertos y referentes de la cocina regional.
El objetivo será conversar sobre los fritos, sus preparaciones, su historia y el papel que tienen dentro de la gastronomía del Caribe.
La jornada combinará estos espacios con la oferta gastronómica y actividades culturales, creando un recorrido pensado para quienes quieran comer, conocer y compartir.

Horarios y lugar
El Festival del Frito 2026 se realizará en el Gran Malecón de Barranquilla, detrás del Pabellón de Cristal.
El sábado 19 de septiembre la programación irá de 4:00 de la tarde a 9:00 de la noche, mientras que el domingo 20 de septiembre las actividades se desarrollarán entre 10:00 de la mañana y 6:00 de la tarde.
La primera edición, realizada en 2025, reunió a emprendedores y cocineras tradicionales alrededor de los sabores típicos de Barranquilla. Para esta segunda versión, la apuesta es ampliar la experiencia y convertir el recorrido gastronómico en una oportunidad para conocer las historias que existen detrás de cada preparación.
El frito como parte de la identidad barranquillera
Los fritos hacen parte de la vida diaria de Barranquilla. Se encuentran en las calles, en los barrios, en las reuniones familiares y en los negocios que han construido su historia alrededor de estas preparaciones.
Una arepa de huevo, una empanada o una carimañola pueden parecer alimentos sencillos, pero detrás de cada uno existe una forma particular de preparar la masa, escoger los ingredientes, manejar el aceite y conseguir ese sabor que los barranquilleros reconocen desde el primer bocado.
Por eso, este festival no se queda solamente en la comida. También pone sobre la mesa las historias de quienes han mantenido estas recetas, el trabajo de los emprendedores y la posibilidad de mostrarle a quienes visitan la ciudad una de las expresiones más populares de la cocina del Caribe.
Durante dos días, el Gran Malecón será entonces punto de encuentro para comer, votar, aprender y recordar que buena parte de la historia de Barranquilla también se cuenta desde sus cocinas.






