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Emprendedores de Inclusión Financiera llevaron sus sabores a Sabor Barranquilla y superaron los 15 millones en ventas

Barranquilla volvió a ser escenario para el talento emprendedor durante Sabor Barranquilla 2026. En esta edición, 12 negocios vinculados al programa de Inclusión Financiera participaron en la feria gastronómica y encontraron en este espacio una oportunidad para vender, darse a conocer y, sobre todo, poner a prueba sus productos frente a clientes reales.

La participación se desarrolló entre el 20 y el 23 de agosto en el Centro de Eventos Puerta de Oro, bajo el lema Riqueza Caribe. Para los emprendedores, la experiencia fue mucho más que instalar un puesto y ofrecer sus productos. Durante cuatro días tuvieron que enfrentarse al ritmo de una feria de alta afluencia, conocer las reacciones de los consumidores y comprobar qué tan preparados estaban sus negocios para responder a la demanda.

El resultado fue positivo. Los 12 emprendimientos alcanzaron ventas superiores a los 15 millones de pesos y comercializaron más de 1.100 unidades. Además, sus redes sociales registraron un crecimiento promedio del 7,79 por ciento durante la feria.

La delegación estuvo conformada por cinco emprendedores migrantes venezolanos y siete colombianos, quienes llegaron con propuestas que fueron desde repostería y postres hasta pizzas, perros calientes, pasteles colombianos, bebidas y otras preparaciones.

Entre las marcas participantes estuvieron Bien Rellenitos, Bolis Mi Mundo Azul, La Kocina Colombiana, Rodizio Em Casa, Tierratañe, Volta, Chicha Land, Le Tablette, Papiperro, La Boutique de las Tortas, Ricodito y Libere Saludable.

Para Vicky Barreto, fundadora de Libere Saludable, uno de los principales aprendizajes estuvo precisamente en la posibilidad de conocer la reacción de los consumidores. Durante la feria presentó una línea de mogollas de ahuyama y encontró nuevas oportunidades para fortalecer su negocio.

“Fue una experiencia muy satisfactoria y con un balance positivo, que nos dejó muchas enseñanzas para mejorar nuestros productos, fortalecer nuestra estrategia de publicidad y apostar por nuevas propuestas”, contó Barreto.

Otro de los emprendedores que aprovechó la feria para probar una nueva idea fue Álvaro Ibáñez, de La Kocina Colombiana. Su apuesta fue presentar unos pasteles junior mixtos de pollo y cerdo y medir directamente la respuesta del público.

Para Ibáñez, llegar a Sabor Barranquilla representó cumplir una meta que tiempo atrás parecía difícil de alcanzar.

“Significa haber cumplido un hito que parecía imposible por ser costoso y difícil de ejecutar. Fue ver capacidad de respuesta y adaptabilidad a los retos, y medir la estructura de mi negocio para trazar nuevas metas”, explicó.

En el caso de Jessica Zapata, creadora de Bolis Mi Mundo Azul, la feria dejó resultados que van más allá de las ventas. Su participación le permitió presentar un nuevo sabor de aguacate y generar interés en redes sociales.

“Sembré nuevas oportunidades y tengo fe en que pronto veré los frutos. El producto se ha hecho viral en redes y ahora me están escribiendo personas preguntando por los bolis”, relató.

La participación de estos emprendedores hace parte del programa de Inclusión Financiera de la Fundación Santo Domingo, desarrollado en alianza con Hilton Foundation y Gitlab Foundation, con el apoyo de Acción Internacional y la operación de Five One Labs.

El programa busca fortalecer las capacidades empresariales de migrantes, colombianos retornados y miembros de la comunidad de acogida en Barranquilla y su área metropolitana.

Durante el proceso de formación, los participantes trabajan en temas como propuesta de valor, modelo de negocio, ventas, finanzas y estrategias de crecimiento. El objetivo es que cada emprendedor pueda construir una ruta de crecimiento acorde con las características y necesidades de su negocio.

En ese sentido, Sabor Barranquilla se convirtió en una especie de prueba de campo. Lo aprendido durante los procesos de formación tuvo que ponerse en práctica frente a consumidores, ventas reales y situaciones que difícilmente pueden reproducirse en un salón de clases.

La cantidad de productos vendidos, la reacción de los clientes, las preguntas que recibieron y las dificultades que enfrentaron durante la operación se convirtieron en información útil para tomar decisiones y hacer ajustes en sus negocios.

Silvia Cayón, directora regional Barranquilla-Atlántico de la Fundación Santo Domingo, destacó la importancia de generar este tipo de espacios para quienes están buscando consolidar sus emprendimientos.

“Creemos que la inclusión económica es también una vía para generar movilidad social. Por eso, acompañar a emprendedores migrantes, retornados y comunidad de acogida no significa únicamente fortalecer sus capacidades empresariales, sino generar condiciones para que puedan conectar con nuevos mercados, ampliar sus redes y hacer crecer sus negocios”, señaló.

La directiva agregó que escenarios como Sabor Barranquilla permiten acercar a los emprendedores con consumidores reales y avanzar en la consolidación de sus proyectos de vida en la ciudad.

La experiencia de este año también dejó una lectura clara para los participantes. Las ventas son importantes, pero conocer qué productos funcionan, qué buscan los clientes y cómo responde cada negocio ante una alta demanda puede resultar igual de valioso para tomar decisiones futuras.

La convocatoria continúa abierta

El programa de Inclusión Financiera mantiene abierta su convocatoria para emprendedores migrantes, colombianos retornados y personas de la comunidad de acogida que tengan negocios en Barranquilla y su área metropolitana.

Los interesados en fortalecer sus emprendimientos pueden consultar la información e iniciar el proceso de inscripción en el portal de la Fundación Santo Domingo.

La participación de estos 12 negocios en Sabor Barranquilla 2026 demuestra que detrás de cada emprendimiento hay mucho más que un producto. Hay historias personales, procesos de formación y personas que están buscando convertir sus ideas en negocios sostenibles.

Lavibrante.com seguirá acompañando las historias de los emprendedores del Caribe y destacando esas iniciativas que, desde la gastronomía y el trabajo diario, buscan abrirse un espacio en el mercado.