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Boa genera alarma entre residentes de Alameda del Río y activa protocolo de atención ambiental

Momentos de sorpresa vivieron los habitantes del conjunto residencial Perdiz, ubicado en el sector de Alameda del Río, en Barranquilla, luego de que se reportara la presencia de una boa en una de las áreas comunes del complejo habitacional, situación que motivó la intervención de organismos especializados para garantizar la seguridad de la comunidad y la protección del ejemplar silvestre.

El hallazgo se produjo cuando varios residentes detectaron al reptil oculto en una zona del conjunto y dieron aviso inmediato a la administración y a las autoridades competentes. La situación despertó inquietud entre los habitantes, especialmente entre familias con niños y propietarios de mascotas, quienes observaron con atención el procedimiento realizado para atender la novedad.

Tras recibir la alerta, personal capacitado acudió al lugar para evaluar las condiciones del animal y adelantar las acciones necesarias para su manejo seguro. El objetivo principal fue evitar cualquier riesgo tanto para los residentes como para la especie, que forma parte de la fauna silvestre presente en la región Caribe.

Expertos en conservación ambiental explican que este tipo de avistamientos se ha vuelto cada vez más frecuente debido al crecimiento urbanístico de sectores cercanos a ecosistemas naturales, lo que provoca que algunas especies busquen refugio o se desplacen hacia áreas residenciales.

Las autoridades ambientales reiteraron el llamado a la ciudadanía para que, en caso de encontrar animales silvestres en viviendas o conjuntos residenciales, eviten manipularlos, perseguirlos o intentar capturarlos por cuenta propia. La recomendación es comunicarse de inmediato con los organismos especializados para garantizar una intervención adecuada.

El caso ocurrido en Alameda del Río se suma a otros registros recientes de presencia de fauna silvestre en zonas urbanas de Barranquilla, evidenciando la importancia de fortalecer la convivencia responsable con las especies que habitan en el entorno natural de la ciudad.

Finalmente, el ejemplar fue puesto bajo observación y se adelantaron los procedimientos correspondientes para determinar su estado y definir su posterior traslado a un hábitat seguro, en cumplimiento de los protocolos de protección animal y conservación ambiental.