Durante las últimas sesiones el mercado cambiario colombiano experimentó un ajuste significativo en la cotización del dólar frente al peso colombiano, ubicándose nuevamente por debajo de la barrera de los $3.700, después de haber mostrado movimientos volátiles en jornadas anteriores. Esta tendencia marca una corrección respecto a los niveles más altos que alcanzó la divisa estadounidense en días recientes y refleja la sensibilidad del mercado a factores externos e internos.
En la jornada más reciente, el dólar cerró cotizado en $3.687, lo que representa una disminución de aproximadamente $17 frente al cierre previo de alrededor de $3.704. Durante la misma sesión, la moneda norteamericana osciló entre un máximo de $3.717,75 y un mínimo de $3.685, lo que da cuenta de la alta volatilidad que se vive en el mercado cambiario local.
Este retroceso en la tasa de cambio estuvo acompañado de un debilitamiento del índice DXY —el indicador que mide la fortaleza del dólar frente a otras monedas principales— el cual se ubicó en 97,64 puntos, registrando un retroceso frente a valores previos y contribuyendo a la apreciación relativa del peso colombiano.
Analistas financieros atribuyen este comportamiento a una combinación de factores internacionales y domésticos. En el ámbito externo, la lectura de la política monetaria de la Reserva Federal y la menor presión sobre el dólar en los mercados globales han generado un ambiente en el que algunas monedas emergentes, incluido el peso colombiano, se han fortalecido. A nivel interno, el sentimiento de los inversionistas también responde al flujo de noticias económicas y políticas, especialmente ante la cercanía de eventos electorales que podrían añadir incertidumbre a las expectativas futuras.
La llamada franja técnica entre $3.650 y $3.700 se ha convertido en el rango de referencia para analistas y operadores, quienes observan con atención si el peso logra sostenerse por debajo de este umbral o si, por el contrario, vuelve a presionar al alza en función de nuevos datos macroeconómicos.
El comportamiento del dólar no solo afecta a los mercados financieros, sino también a sectores productivos con necesidades de divisas, como las exportaciones y las importaciones, así como a las familias que reciben remesas desde el exterior, cuyo poder de compra varía en función directa de estos movimientos cambiarios.
Ante este panorama, los operadores permanecerán atentos a las próximas jornadas en las que se conocerán nuevos indicadores económicos tanto en Estados Unidos como en Colombia, que podrían influir nuevamente en el rumbo de la tasa de cambio y determinar si la tendencia bajista se consolida o si hay un rebote hacia niveles más elevados.


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