En medio del remezón político que atraviesa Venezuela tras los hechos ocurridos a comienzos de febrero y la reconfiguración del poder en el Palacio de Miraflores, el nombre del empresario colombiano Alex Saab volvió a ocupar un lugar central en el análisis del chavismo. Aunque fue apartado recientemente del cargo ministerial que ocupaba, su salida no representa una ruptura definitiva con el gobierno, sino un movimiento estratégico dentro de una nueva etapa política.
Así lo explicó el periodista investigativo internacional Gerardo Reyes, quien aseguró que Saab continuará vinculado al engranaje del poder venezolano bajo otra función, luego de la reestructuración administrativa impulsada por Delcy Rodríguez, actual figura clave del Ejecutivo. Entre las primeras decisiones adoptadas por Rodríguez estuvo la fusión de varias carteras económicas, lo que derivó en la salida de Saab del ministerio que encabezaba, sin que esto signifique su exclusión del círculo gobernante.
De acuerdo con Reyes, Alex Saab inició su trayectoria como un empresario de bajo perfil en el sector textil en Barranquilla, atravesando dificultades financieras antes de encontrar en Venezuela una vía para recomponer su situación económica. Según el relato, su acercamiento al poder se dio mediante operaciones comerciales irregulares que aprovecharon el sistema de control cambiario, lo que le permitió acceder a cuantiosos recursos y ganar influencia dentro de estructuras estatales.
Con el paso del tiempo, Saab se convirtió en una figura clave para resolver crisis sensibles del gobierno venezolano, desde problemas de liquidez hasta operaciones internacionales complejas, como exportaciones de oro. Esa capacidad operativa, explicó Reyes, lo llevó a ocupar un rol informal pero determinante, descrito como el de un “ministro sin cartera”, con acceso directo a decisiones estratégicas sin necesidad de un cargo permanente.
La relación de Saab con el chavismo se consolidó a partir de 2013, cuando empezó a desempeñar funciones que lo volvieron indispensable para la administración venezolana. Su participación no solo fue económica, sino también logística y política, al punto de convertirse en un actor recurrente en negociaciones internacionales y en el manejo de recursos en contextos de alta presión externa.
Sobre su vínculo con Estados Unidos, Reyes afirmó que Saab llegó a colaborar como informante, entregando información sensible relacionada con alianzas internacionales del gobierno venezolano, particularmente con Irán. Esta cooperación se habría producido antes de que el empresario desistiera de seguir colaborando, en medio del proceso judicial que enfrentó en Florida por presunto lavado de dinero. Aunque el caso perdió fuerza tras el intercambio de Saab por ciudadanos estadounidenses durante la administración Biden, el periodista señaló que el nuevo escenario político podría reabrir interrogantes sobre su situación judicial.
El análisis también abordó el papel de su esposa, Camila Fabri, quien ha asumido funciones públicas visibles en Venezuela, a pesar de los antecedentes judiciales que rodearon a su familia en Europa. Según Reyes, Fabri mantiene una presencia activa dentro del esquema oficial, lo que refuerza la permanencia del núcleo familiar en el entorno del poder.
En cuanto a los bienes de Saab en Colombia, se indicó que varias de sus propiedades fueron embargadas por entidades financieras tras la quiebra de sus negocios, lo que ha impedido que sean objeto de procesos de extinción de dominio por presunta corrupción. Aunque su nombre fue investigado en varios países de la región, el periodista aseguró que no se lograron formular cargos definitivos en la mayoría de los casos.
Así, lejos de desaparecer del escenario, Alex Saab parece transitar hacia un nuevo rol dentro del chavismo, en un contexto de recomposición política donde las lealtades, los movimientos silenciosos y las figuras de poder continúan redefiniéndose en Venezuela.

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