Los padres que registren a un bebé en Colombia tendrán mayor libertad para definir el orden de sus apellidos, de acuerdo con una nueva disposición que modifica la forma en que se realiza el registro civil de nacimiento.
La medida permite que madre y padre lleguen a un acuerdo sobre cuál apellido irá primero, dejando atrás la regla tradicional que establecía automáticamente el orden de los apellidos.
Si existe acuerdo, los padres podrán decidir si el menor llevará primero el apellido paterno o el materno. La decisión quedará registrada oficialmente y deberá mantenerse bajo las condiciones establecidas por la normativa vigente.
¿Qué pasa si los padres no llegan a un acuerdo?
Cuando los padres no logren ponerse de acuerdo sobre el orden de los apellidos, se aplicará el mecanismo establecido por la legislación colombiana para resolver la situación.
El objetivo es evitar que la falta de consenso impida realizar el registro civil del menor y garantizar que el niño o niña pueda contar oportunamente con su identificación legal.
Esta posibilidad también representa un cambio frente a una tradición que durante décadas puso automáticamente el apellido del padre antes que el de la madre.
El cambio busca reconocer la igualdad entre los padres
La modificación responde a una visión de igualdad en materia de filiación y reconocimiento familiar. El apellido materno deja de estar necesariamente relegado al segundo lugar y puede ocupar la primera posición cuando así lo acuerden los progenitores.
La decisión tiene efectos directamente sobre el registro civil y, posteriormente, sobre los diferentes documentos de identidad del menor.
Para las familias que están próximas a registrar a un recién nacido, el principal cambio es que ahora tendrán la posibilidad de conversar y definir previamente cuál de los dos apellidos aparecerá primero.
En caso de que exista un desacuerdo, las autoridades aplicarán el procedimiento correspondiente para determinar el orden, de manera que el menor pueda ser registrado sin que la discusión entre los padres se convierta en un obstáculo para su identificación.
La medida abre así una nueva posibilidad para las familias colombianas y modifica una práctica que durante generaciones estuvo marcada por la prioridad automática del apellido paterno.






