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Padre Cyrillus Swinne asume rol clave para facilitar diálogos de paz entre bandas en Barranquilla

Padre Cirilo Swinne./ Cortesía

En un nuevo intento por reducir la violencia urbana en Barranquilla, el Gobierno nacional oficializó al sacerdote Cyrillus Swinne como facilitador de un proceso de diálogo entre las estructuras criminales conocidas como Los Costeños y Los Pepes, dos de los principales grupos que operan en sectores del suroccidente de la ciudad.

La designación fue realizada por la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, liderada por Otty Patiño, a través de la Resolución 061 de 2026, con una vigencia inicial de tres meses. Durante este periodo, el religioso tendrá la misión de promover acercamientos entre las partes, verificar su disposición para avanzar hacia el sometimiento a la justicia y contribuir a la reducción de los niveles de violencia en la capital del Atlántico.

El nombramiento del padre Cyrillus, también conocido como el padre Cirilo, responde a su amplia trayectoria social en comunidades vulnerables de Barranquilla, donde ha trabajado durante décadas con jóvenes en riesgo, impulsando iniciativas educativas, culturales y de inclusión social. Su cercanía con los territorios y su reconocimiento en la comunidad lo convierten en una figura clave para este proceso de mediación.

La estrategia se enmarca dentro de la política de paz urbana impulsada por el Gobierno nacional, que busca no solo disminuir los enfrentamientos entre estructuras ilegales, sino también intervenir las causas sociales que alimentan la violencia. En este contexto, el papel del sacerdote será servir como puente entre las organizaciones, las instituciones y las comunidades afectadas.

Entre las responsabilidades asignadas al facilitador se encuentra la presentación de un plan de trabajo y la entrega de informes periódicos sobre los avances del proceso, lo que permitirá hacer seguimiento a los compromisos adquiridos por las partes involucradas.

La designación se produce en un momento clave, luego de la finalización de una tregua entre ambas estructuras criminales, lo que ha generado incertidumbre sobre la evolución de la seguridad en la ciudad. Las autoridades buscan evitar una escalada de violencia y promover escenarios que permitan avanzar hacia soluciones de fondo.

Además, el propio padre Cyrillus ha advertido sobre el impacto de la criminalidad en los jóvenes, señalando que muchos de ellos son captados por estas organizaciones debido a la falta de oportunidades en sectores vulnerables. Según su análisis, enfrentar esta problemática requiere no solo acciones de control, sino también inversión social y programas que ofrezcan alternativas reales a la población juvenil.

El proceso de diálogo que inicia bajo su mediación será determinante para evaluar la efectividad de esta apuesta de paz en Barranquilla. Mientras tanto, las autoridades y la comunidad mantienen la expectativa frente a los resultados que pueda generar este acercamiento en una ciudad que enfrenta importantes desafíos en materia de seguridad y convivencia.