Brasil tendrá que volver a las urnas el próximo 25 de octubre para definir a su próximo presidente. El actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quedaron como los dos candidatos más votados en la primera vuelta de las elecciones realizadas este domingo 4 de octubre.
La jornada dejó en evidencia la fuerte división política que atraviesa al país. Lula busca mantenerse en el poder con el respaldo de su base de izquierda, mientras Flávio Bolsonaro intenta llevar nuevamente al bolsonarismo a la Presidencia de Brasil.
Flávio Bolsonaro tomó la delantera durante el escrutinio
A medida que avanzó el conteo de los votos, Flávio Bolsonaro se mantuvo por delante de Lula. Con más del 60 por ciento de los votos escrutados, el candidato del Partido Liberal registraba cerca del 49,6 por ciento de los votos válidos, mientras Lula alcanzaba aproximadamente el 42,3 por ciento.
Los porcentajes son parciales y pueden modificarse mientras el Tribunal Superior Electoral, TSE, completa la totalización de los boletines de urna.
Aunque Bolsonaro llegó a superar provisionalmente el 50 por ciento durante algunos momentos del escrutinio, esa ventaja se redujo con la incorporación de nuevos resultados. Al no conseguir más de la mitad de los votos válidos en la primera vuelta, la elección deberá definirse en una segunda jornada.
Una campaña marcada por la polarización
La campaña enfrentó dos proyectos políticos que llevan años en el centro de la discusión brasileña.
Lula, líder del Partido de los Trabajadores, defendió su gestión y planteó la elección como una decisión sobre el rumbo político y democrático del país. Flávio Bolsonaro, por su parte, construyó su campaña alrededor de la continuidad del movimiento político de su padre y de una agenda de derecha.
El senador es hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien mantiene una fuerte influencia sobre una parte importante del electorado brasileño. Flávio también ha buscado consolidar relaciones con sectores conservadores y con aliados internacionales vinculados a la derecha estadounidense.
Lula busca mantenerse en la Presidencia
Para Lula, la segunda vuelta representa una nueva oportunidad para defender el proyecto político que encabeza desde el Gobierno.
El mandatario llegó a estos comicios buscando un nuevo mandato, después de haber regresado a la Presidencia en 2023. Su campaña estuvo centrada en la continuidad de programas sociales y económicos, pero también enfrentó críticas relacionadas con el desempeño de la economía, el crecimiento de la deuda y diferentes escándalos que marcaron la campaña electoral.
Ahora tendrá tres semanas para intentar ampliar su respaldo entre los electores que votaron por otros candidatos en la primera vuelta.
Flávio Bolsonaro busca aprovechar el voto de la oposición
Flávio Bolsonaro llega a la segunda vuelta con una ventaja inicial en el escrutinio y con la posibilidad de concentrar buena parte del voto opositor al Gobierno de Lula.
El resultado también representa un respaldo importante al apellido Bolsonaro, cuatro años después de que Jair Bolsonaro perdiera la segunda vuelta presidencial de 2022 frente a Lula.
La estrategia del senador será ahora ampliar su electorado más allá de la base tradicional del bolsonarismo y atraer a quienes votaron por otros candidatos de derecha o de centro. Analistas citados por Reuters consideran que ese será uno de sus principales desafíos para la segunda vuelta.
Más de 158 millones de brasileños estaban habilitados para votar
El TSE informó que 158.765.543 ciudadanos estaban habilitados para participar en las elecciones generales de 2026.
Además de escoger presidente y vicepresidente, los brasileños votaron por gobernadores, senadores, diputados federales y representantes de las asambleas legislativas estatales. En estas elecciones estaban en disputa 54 de los 81 escaños del Senado y las 513 curules de la Cámara de Diputados.
La votación se realizó entre las 8:00 de la mañana y las 5:00 de la tarde, hora de Brasilia.
El 25 de octubre se define el próximo presidente
La segunda vuelta quedó programada oficialmente para el domingo 25 de octubre. En esa jornada los brasileños deberán escoger entre Lula y Flávio Bolsonaro.
El candidato que consiga la mayoría absoluta de los votos válidos será elegido presidente de Brasil. El TSE establece que, cuando ningún candidato obtiene más de la mitad de los votos válidos en la primera vuelta, los dos aspirantes con mayor votación pasan a la segunda ronda.
La elección tendrá consecuencias que van más allá de Brasil. El resultado definirá el rumbo de la mayor economía de América Latina y puede influir en sus relaciones con Estados Unidos, en la política regional y en el equilibrio entre gobiernos de izquierda y derecha en el continente.
Durante las próximas tres semanas, Lula y Flávio Bolsonaro tendrán que buscar los votos que les faltaron en la primera vuelta. La decisión final estará nuevamente en manos de los electores brasileños el 25 de octubre.







