El debate entre el Gobierno nacional y el sector cafetero volvió a escalar luego de las declaraciones del presidente Gustavo Petro, quien cuestionó el papel de la Federación Nacional de Cafeteros en medio de la reciente caída en la producción del grano. Frente a estos señalamientos, el gerente del gremio, Germán Bahamón, respondió con firmeza defendiendo la institucionalidad y el trabajo histórico del sector.
La controversia se originó tras la divulgación de cifras oficiales que evidenciaron una disminución del 32 % en la producción de café durante febrero de 2026, dato que fue expuesto por la ministra de Agricultura, Martha Carvajalino. A partir de estos resultados, el presidente Petro lanzó críticas directas contra la Federación, señalando presuntas fallas en su gestión y cuestionando su enfoque frente a problemáticas como la crisis climática.
En respuesta, Bahamón utilizó su cuenta en la red social X para rechazar las afirmaciones del mandatario y resaltar que la caficultura colombiana no se sostiene en discursos, sino en resultados verificables. El dirigente gremial subrayó que el sector ha logrado consolidarse como referente mundial gracias a décadas de investigación científica, desarrollo institucional y trabajo continuo de cientos de miles de familias productoras.
El gerente de la Federación insistió en que reducir la realidad del café colombiano a interpretaciones ideológicas desconoce la complejidad del sector y su impacto económico y social. En ese sentido, recordó episodios críticos como la crisis cafetera de 2008, cuando, según explicó, la recuperación no se logró con retórica política sino mediante decisiones técnicas, entre ellas la renovación de cultivos con variedades resistentes desarrolladas por el centro de investigación Cenicafé.
La Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, fundada en 1927, representa hoy a más de 500.000 familias caficultoras y cumple un papel clave en la promoción del café colombiano en los mercados internacionales, además de administrar el Fondo Nacional del Café, un instrumento fundamental para el sostenimiento del sector.
El cruce de declaraciones refleja una tensión persistente entre el Gobierno y uno de los gremios más tradicionales del país, en un contexto donde el café sigue siendo un pilar de la economía rural. Analistas advierten que este tipo de confrontaciones podría incidir en la confianza del sector y en la formulación de políticas públicas, especialmente en momentos en que la producción enfrenta retos derivados del cambio climático y la volatilidad de los precios internacionales.
Mientras tanto, desde la Federación reiteran su disposición al diálogo, pero insisten en que cualquier discusión sobre el futuro del café debe partir del reconocimiento del trabajo técnico y del aporte histórico de la caficultura al desarrollo económico y social de Colombia.







