Un grupo de exfuncionarios del expresidente Andrés Pastrana Arango salió públicamente en su defensa tras las recientes repercusiones mediáticas que ha tenido su nombre en relación con el caso del financiero estadounidense Jeffrey Epstein. Las declaraciones de los excolaboradores resaltan el carácter y los valores personales del exmandatario, y enfatizan que su trayectoria pública ha estado marcada por principios éticos claros.
Las expresiones de respaldo se dieron en un pronunciamiento conjunto en el que varios antiguos miembros de la administración de Pastrana recordaron su desempeño durante el periodo presidencial entre 1998 y 2002, destacando decisiones de gobierno y posiciones frente a temas de Estado que consideran reflejan coherencia moral. Estos exfuncionarios rechazaron cualquier insinuación que pueda vincular de manera directa al expresidente con los hechos investigados en el marco del escándalo de Epstein, y subrayaron que hasta el momento no existe evidencia que lo relacione formalmente con conductas irregulares asociadas al caso.
Quienes hicieron parte del círculo político cercano a Pastrana hicieron hincapié en que, dentro de su carrera pública, el expresidente ha mantenido una conducta que privilegia el respeto por la ley y los estándares democráticos, y que su actuación siempre estuvo orientada por una visión de Estado que prioriza la institucionalidad. Asimismo, recuerdan su papel en la consolidación de políticas públicas en áreas como la justicia, la seguridad democrática y las relaciones internacionales, ámbitos en los que, según ellos, demostró liderazgo responsable.
El apoyo de estos exfuncionarios se presenta en un contexto donde el nombre de Pastrana ha vuelto a figurar en medios de comunicación internacionales tras la difusión de documentos y menciones indirectas en investigaciones centradas en la red de relaciones de Epstein con figuras de diversos países. Aunque el propio expresidente no ha sido formalmente acusado ni citado en procesos judiciales relacionados con este caso, la mención de su nombre ha generado debate y reacciones en distintos sectores políticos y mediáticos.
En respuesta a este contexto, las voces que respaldan a Pastrana enfatizaron asimismo la importancia de respetar el debido proceso y evitar juicios de valor prematuros que puedan afectar la reputación de personas cuya vinculación con hechos investigados no ha sido probada. Enfatizaron que en un Estado de derecho las investigaciones deben seguir sus cauces legales y que cualquier afirmación debe basarse en pruebas verificables.
El expresidente, por su parte, ha reiterado en comunicados anteriores que su trayectoria pública y privada está guiada por principios éticos sólidos, y ha manifestado su disposición a colaborar con cualquier proceso judicial que requiera aclarar hechos o desvirtuar cualquier imputación infundada. También ha señalado la importancia de que los medios de comunicación y la opinión pública actúen con responsabilidad al abordar temas sensibles que involucran nombres de figuras públicas.
Este respaldo político ocurre en medio de un escenario internacional en el que la atención sobre el caso Epstein sigue activa, con investigaciones en curso y repercusiones legales y sociales en varios países, lo que ha generado un cruce de interpretaciones sobre la presencia de nombres asociados a su círculo de contactos. La defensa de Pastrana por parte de quienes trabajaron con él busca, según sus propios argumentos, restablecer la narrativa sobre su gestión y separar hechos comprobados de especulaciones mediáticas.


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