El Comité Internacional de la Cruz Roja, CICR, alertó sobre el grave deterioro de la situación humanitaria en Colombia durante 2025, año en el que el desplazamiento de personas por causa de la violencia se duplicó frente al periodo anterior y el impacto del conflicto armado alcanzó niveles que la organización considera los más críticos de la última década.
De acuerdo con el informe anual del CICR, al menos 235.619 personas fueron desplazadas de manera individual, mientras que 87.069 salieron de sus territorios en eventos de desplazamiento masivo. Además, 176.730 personas permanecieron confinadas, impedidas para moverse libremente por amenazas, enfrentamientos, presencia de actores armados o restricciones impuestas en sus comunidades.
La organización humanitaria también documentó 845 presuntas violaciones al Derecho Internacional Humanitario durante 2025. Según el reporte, la población civil ha quedado cada vez más expuesta a tácticas de guerra prohibidas, amenazas, homicidios, desapariciones, violencia sexual, reclutamiento forzado y uso de artefactos explosivos en zonas habitadas.
Uno de los datos más preocupantes corresponde al aumento de víctimas por artefactos explosivos. El CICR registró 965 personas heridas o fallecidas por este tipo de elementos, la mayoría civiles, además de 308 nuevas desapariciones relacionadas con el conflicto armado. Estas cifras reflejan la expansión de prácticas que ponen en riesgo directo a comunidades rurales, líderes sociales, niños, niñas, adolescentes y población campesina.
El organismo internacional señaló que el deterioro humanitario es resultado de la intensificación de las hostilidades, la disputa territorial entre grupos armados y el incumplimiento de normas básicas de protección a la población civil. En regiones como Norte de Santander, Cauca y Chocó, las comunidades han enfrentado desplazamientos, confinamientos, ataques con explosivos, paros armados y enfrentamientos en zonas pobladas.
El jefe de la delegación del CICR en Colombia, Olivier Dubois, advirtió que la crisis de 2025 no es un hecho aislado, sino la consecuencia de un deterioro progresivo que la organización viene señalando desde 2018. Según el organismo, la población civil está sufriendo consecuencias cada vez más graves por la persistencia del conflicto y por la falta de respeto a las reglas humanitarias.
La Cruz Roja hizo un llamado urgente a todos los actores armados para que respeten el Derecho Internacional Humanitario, protejan a la población civil, eviten combates en áreas habitadas y cesen el uso de métodos de guerra que generan terror y obligan a comunidades enteras a abandonar sus hogares.
El informe también advierte que la atención humanitaria enfrenta dificultades adicionales por la reducción de recursos y por las limitaciones de acceso a zonas controladas por actores armados. Esta situación agrava la vulnerabilidad de las familias desplazadas, confinadas o afectadas por ataques, especialmente en territorios donde la presencia institucional sigue siendo insuficiente.
Con este balance, el CICR vuelve a poner sobre la mesa la urgencia de proteger a las comunidades atrapadas en medio de la confrontación armada. El aumento del desplazamiento, las desapariciones, las víctimas por explosivos y las violaciones al Derecho Internacional Humanitario evidencian que miles de colombianos siguen viviendo bajo el peso de una violencia que restringe su movilidad, amenaza su vida y debilita sus posibilidades de permanecer en sus territorios.






