El municipio de Florida, Valle del Cauca, permanece conmocionado tras el hallazgo de los cuerpos de una madre y su hijo de 11 años, quienes habían sido reportados como desaparecidos desde el pasado 19 de abril.
Las víctimas fueron identificadas como Mireya, de 35 años, y su hijo Alejandro, de 11 años, residentes en el corregimiento San Antonio de los Caballeros, zona rural de Florida. Durante varios días, familiares, amigos y allegados adelantaron jornadas de búsqueda, movilizaciones y llamados públicos para pedir información que permitiera encontrarlos con vida.
De acuerdo con la información conocida por Noticias Caracol, la búsqueda terminó este 13 de mayo con una noticia dolorosa: los cuerpos fueron encontrados enterrados en el patio de la misma vivienda donde residía la familia. Las autoridades sospechan que el crimen también habría ocurrido en ese inmueble, aunque las investigaciones continúan para establecer con precisión las circunstancias de tiempo, modo y lugar.
Desde abril, las autoridades habían desplegado operativos en Florida y en municipios cercanos, entre ellos Santander de Quilichao, con el propósito de ubicar algún rastro de la mujer y del menor. La comunidad se mantuvo pendiente del caso, mientras familiares insistían en que ambos regresaran sanos y salvos.
Según las primeras hipótesis reveladas por las autoridades, el principal sospechoso del doble homicidio sería la pareja sentimental de Mireya, quien se quitó la vida ocho días después de la desaparición de la mujer y su hijo. Esta línea de investigación será verificada por los organismos judiciales, que ahora trabajan en la recolección de pruebas y en la reconstrucción de los hechos.
El Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía General de la Nación llegó hasta la vivienda en San Antonio de los Caballeros para adelantar la inspección de los cadáveres, recopilar evidencias y avanzar en las diligencias correspondientes. Por ahora, no se ha informado oficialmente cómo se logró establecer el punto exacto donde estaban enterrados los cuerpos.
El caso ha generado indignación y tristeza entre los habitantes de Florida, que durante semanas acompañaron a la familia en la búsqueda. La muerte de Mireya y Alejandro deja nuevamente en evidencia la urgencia de fortalecer las rutas de atención, protección e investigación frente a hechos de violencia intrafamiliar, desapariciones y crímenes que afectan a mujeres, niños y comunidades rurales.
Las autoridades deberán determinar si existían antecedentes de amenazas, conflictos familiares o señales previas que permitan esclarecer lo ocurrido. Mientras tanto, la comunidad pide justicia por Mireya y Alejandro, y espera que la investigación permita cerrar un caso que enluta al Valle del Cauca.






