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Barranquilla conserva solidez fiscal aunque Fundesarrollo advierte retos por endeudamiento

Barranquilla volvió a recibir la máxima calificación financiera otorgada por Fitch Ratings, un reconocimiento que ratifica la confianza en el manejo de las finanzas distritales y en la capacidad de la ciudad para sostener proyectos estratégicos de desarrollo.

La gerente de Ciudad, Ana María Aljure, destacó que este resultado refleja unas finanzas sólidas y confiables, lo que genera tranquilidad para inversionistas y entidades financieras. La funcionaria señaló que la calificación fortalece la imagen de Barranquilla ante el sector financiero y abre mejores condiciones de negociación con la banca para la financiación de obras e iniciativas prioritarias.

Aljure recordó que la ciudad ya había alcanzado esta máxima calificación entre 2017 y 2019, durante la segunda administración del alcalde Alejandro Char, pero posteriormente la perdió por factores asociados a la pandemia. Para la administración distrital, recuperar este nivel representa un respaldo al modelo de gestión y a la disciplina fiscal de la capital del Atlántico.

En paralelo, Fundesarrollo presentó un análisis basado en los resultados más recientes del Índice de Desempeño Fiscal del Departamento Nacional de Planeación, en el que Barranquilla ocupó en 2024 el segundo lugar entre las ciudades grandes del país, solo por detrás de Bogotá.

Según el estudio, Barranquilla fue una de las dos únicas ciudades clasificadas en la categoría de solvente, gracias a factores como su capacidad de recaudo, el control de los gastos de funcionamiento y los altos niveles de inversión en infraestructura.

Sin embargo, la investigadora de Fundesarrollo, Paula Barrios, advirtió que el Distrito debe mantener bajo monitoreo algunos riesgos relacionados con el endeudamiento y la liquidez. De acuerdo con el análisis, Barranquilla refinanció cerca del 40 por ciento de su deuda de largo plazo y proyecta contratar alrededor de tres billones de pesos adicionales para financiar el actual Plan de Desarrollo.

Fundesarrollo también señaló que cerca de la mitad de la deuda de largo plazo está denominada en moneda extranjera, lo que aumenta la exposición de la ciudad a variaciones cambiarias y posibles incrementos en las tasas de interés internacionales.

Barrios sostuvo que es clave fortalecer el recaudo y mantener la disciplina fiscal para garantizar la sostenibilidad financiera de Barranquilla en el mediano y largo plazo. A esto se suma un déficit de liquidez registrado en 2025 y una menor capacidad para aumentar impuestos, situación que obliga a priorizar inversiones con alta rentabilidad social y financiera.

El balance muestra que Barranquilla mantiene indicadores fiscales positivos y una posición destacada entre las grandes ciudades del país, pero también enfrenta el desafío de cuidar su nivel de deuda y proteger la estabilidad de sus finanzas públicas en los próximos años.