La crisis de seguridad en el norte de Antioquia suma un nuevo elemento de preocupación tras conocerse que el cabecilla de disidencias conocido como alias “Chalá” ha sido visto recorriendo distintos municipios, presuntamente armado, mientras es señalado como uno de los principales responsables de la desaparición del periodista Mateo Pérez Rueda.
De acuerdo con información de autoridades y reportes de medios, el hombre identificado como Jhon Edison Chala Torrejano sería un integrante clave de estructuras ilegales vinculadas a disidencias de las antiguas FARC, con injerencia en zonas rurales del departamento.
El caso ha tomado mayor relevancia tras la desaparición del joven comunicador, ocurrida cuando se desplazaba hacia una zona rural del municipio de Briceño para realizar labores periodísticas. Desde ese momento no se tiene certeza sobre su paradero, lo que ha encendido las alertas de organizaciones defensoras de la libertad de prensa y autoridades locales.
Según versiones preliminares, el periodista buscaba establecer contacto o realizar una entrevista con alias “Chalá”, lo que habría aumentado el riesgo en una región marcada por la presencia de grupos armados ilegales y disputas territoriales.
A pesar de la gravedad del caso y de la recompensa ofrecida por la Gobernación de Antioquia para dar con su captura, reportes indican que el presunto cabecilla continúa movilizándose en la región, generando temor entre las comunidades y cuestionamientos sobre la capacidad de control estatal en estos territorios.
Las autoridades han señalado que alias “Chalá” no solo tendría participación en este hecho, sino que también cumpliría funciones estratégicas dentro de la estructura criminal, incluyendo manejo logístico y financiero, lo que lo convierte en un objetivo prioritario para los organismos de seguridad.
El caso de Mateo Pérez Rueda ha provocado reacciones a nivel nacional, en medio de un contexto donde la labor periodística en zonas de conflicto sigue representando altos niveles de riesgo. Organizaciones como la Fundación para la Libertad de Prensa han reiterado el llamado urgente para garantizar la protección de comunicadores y esclarecer lo ocurrido.
Mientras avanzan las investigaciones, el hecho pone nuevamente en evidencia la compleja situación de orden público en regiones donde operan grupos armados ilegales, así como la vulnerabilidad de quienes ejercen el periodismo en territorios afectados por el conflicto.
La búsqueda del periodista y la captura del presunto responsable continúan siendo prioridad para las autoridades, en un caso que mantiene en vilo a la opinión pública y que vuelve a encender las alarmas sobre la seguridad en Colombia.






