La inteligencia artificial ya no solo está cambiando la forma de hacer negocios o de relacionarse por internet. También está siendo utilizada para cometer fraudes y, en Colombia, el problema empieza a tomar una dimensión que preocupa al sector financiero.
De acuerdo con cifras de la Agenda Financiera 2026 citadas en un informe de Incode, en el país se registran diariamente 997 robos de datos financieros y 63 casos de suplantación de identidad. A esto se suman 94 ciberataques por segundo dirigidos contra entidades bancarias.
El escenario se vuelve más complejo porque los delincuentes están incorporando herramientas de inteligencia artificial que les permiten hacer en poco tiempo tareas que antes requerían mucho trabajo manual.
La inteligencia artificial entra en el fraude
El llamado fraude agéntico representa una nueva etapa de los delitos relacionados con la identidad.
Antes, los delincuentes podían utilizar fotografías, pantallas o máscaras para hacerse pasar por otra persona. Después llegaron los deepfakes, los rostros creados artificialmente y los documentos manipulados.
Ahora el problema es diferente. Los sistemas de inteligencia artificial pueden participar en varias etapas de un ataque, crear identidades falsas, probar documentos y modificar la estrategia cuando encuentran un mecanismo de seguridad que les impide avanzar.
Esto aumenta la capacidad de los delincuentes para intentar operaciones a gran escala.
La banca enfrenta un escenario cada vez más digital
El riesgo tiene especial importancia en Colombia porque una buena parte de las operaciones financieras ya se realizan por internet.
Según la información incluida en la Agenda Financiera 2026, el 96 % de los colombianos tiene al menos un producto financiero y el 82 % de las transacciones se hacen mediante canales digitales.
El mismo reporte señala que durante 2024, el 80 % de los fraudes denunciados por usuarios ante entidades bancarias ocurrió a través de internet. El monto reclamado por fraude digital llegó a 679.000 millones de pesos.
Con más personas utilizando servicios financieros digitales, proteger la identidad se convierte en uno de los principales desafíos para bancos y plataformas.
Los ataques pueden cambiar sobre la marcha
Una de las diferencias frente al fraude tradicional está en la capacidad de adaptación.
Un delincuente que trabaja manualmente tiene que crear documentos, abrir cuentas, hacer intentos y repetir el proceso cada vez que algo falla. Con herramientas de inteligencia artificial, esas tareas pueden automatizarse y multiplicarse.
El informe advierte que estos sistemas pueden generar grandes cantidades de rostros y documentos falsos, probar diferentes combinaciones y detectar cuáles tienen mayores posibilidades de superar los controles.
El objetivo tampoco tiene que ser necesariamente crear una cuenta nueva. Los atacantes pueden intentar tomar el control de cuentas reales que tengan dinero, nómina, cupos de crédito u otros productos financieros activos.
Un informe analizó 66 casos de fraude
El Agentic Fraud Report 2026 de Incode revisó 66 incidentes documentados. De ellos, 44 fueron casos confirmados en los que se utilizó inteligencia artificial.
Los resultados muestran que estas herramientas ya están siendo utilizadas para fabricar identidades sintéticas, falsificar documentos, generar deepfakes y automatizar diferentes momentos de un ataque.
El mismo documento señala que Incode procesó más de 4.100 millones de verificaciones de identidad durante 2024 a nivel mundial, lo que le permitió identificar patrones asociados con documentos falsos, suplantaciones, identidades sintéticas y ataques automatizados.
América Latina tampoco está al margen
El problema no se limita a Colombia.
Un estudio elaborado por Endeavor Data Unit e Incode Technologies encontró que las organizaciones de América Latina reciben en promedio 2.803 ciberataques cada semana, mientras que el promedio mundial es de 1.984.
Aunque el 65 % de las organizaciones de la región considera que está bien o muy bien preparada para enfrentar este tipo de amenazas, apenas el 17 % evalúa formalmente su estrategia de ciberseguridad de manera mensual o continua.
El phishing y la ingeniería social aparecen además como las principales amenazas para el 68 % de las organizaciones consultadas.
El reto es proteger sin complicar al usuario
Íñigo Castillo, General Manager para Latinoamérica de Incode, explicó que el fraude agéntico obliga a cambiar la forma en que las entidades financieras verifican la identidad de sus clientes.
“El fraude agéntico cambia las reglas porque la inteligencia artificial puede ejecutar el ataque completo, aprender de los bloqueos y volver a intentarlo a una escala que no era posible con procesos manuales”, señaló Castillo.
El desafío está en reforzar la seguridad sin llenar de pasos adicionales a las personas que utilizan legítimamente los servicios financieros.
La propuesta de Incode incluye herramientas de verificación de documentos, reconocimiento facial, biometría y pruebas de vida. Estas tecnologías buscan determinar si existe una persona real frente a la cámara y comprobar que corresponde con la identificación presentada.
También contempla mecanismos para detectar deepfakes, videos inyectados, identidades sintéticas y documentos creados o modificados mediante inteligencia artificial.
La identidad será una pieza clave de la banca digital
El avance del fraude automatizado plantea un cambio en la manera de proteger las operaciones financieras.
Ya no se trata únicamente de verificar a una persona cuando abre una cuenta. Los controles pueden ser necesarios también cuando inicia sesión, recupera sus credenciales, modifica sus datos, solicita un crédito o realiza una operación considerada de alto riesgo.
El sector financiero tendrá que avanzar hacia una protección permanente de la identidad, especialmente en un país donde la mayoría de las operaciones ya pasan por canales digitales.
El reto será cada vez más claro: saber cuándo detrás de una operación hay una persona real y cuándo se está utilizando una identidad creada o manipulada mediante inteligencia artificial.
Para Colombia, donde diariamente se reportan decenas de casos de suplantación y un volumen importante de ataques contra entidades financieras, esa diferencia puede terminar siendo decisiva para proteger el dinero de los usuarios y mantener la confianza en el sistema financiero.






