La discusión por la falta de debates en la recta final de la segunda vuelta presidencial también llegó a las fórmulas vicepresidenciales. José Manuel Restrepo, compañero de Abelardo de la Espriella, y Aida Quilcué, fórmula de Iván Cepeda, protagonizaron un nuevo cruce político por la necesidad de abrir más espacios públicos de confrontación de propuestas antes de la jornada electoral del 21 de junio.
Restrepo insistió en que el país necesita escuchar no solo a los candidatos presidenciales, sino también a quienes aspiran a ocupar la Vicepresidencia de la República. Según el exministro de Hacienda, los ciudadanos tienen derecho a conocer la visión económica, social e institucional de cada fórmula y el papel que asumirían en un eventual gobierno.
Desde la otra orilla, Aida Quilcué respondió que el Pacto Histórico ha estado dispuesto a participar en escenarios de discusión democrática, pero cuestionó que algunos sectores pretendan imponer condiciones sobre los formatos, medios o participantes. La senadora indígena defendió la importancia de un debate con garantías, respeto y enfoque programático.
La controversia ocurre en medio de las conversaciones entre las campañas de Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda para definir si finalmente habrá un debate presidencial antes de la segunda vuelta. Aunque ambas partes han manifestado disposición, persisten diferencias sobre los organizadores, el formato y la posible participación de las fórmulas vicepresidenciales.
José Manuel Restrepo ha ganado protagonismo en la campaña de De la Espriella como una figura técnica, especialmente en temas económicos, empresariales y de gobernabilidad. Su presencia busca enviar un mensaje de estabilidad a sectores productivos y votantes de centro.
Aida Quilcué, por su parte, ha enfocado su discurso en la defensa de los territorios, los pueblos indígenas, los derechos humanos, la paz y la participación de comunidades históricamente excluidas. Su candidatura vicepresidencial representa una de las apuestas del proyecto de Iván Cepeda por ampliar la representación social dentro del Gobierno.
El debate entre ambos refleja el peso que han tomado las fórmulas vicepresidenciales en esta campaña. Más allá de acompañar a los candidatos principales, Restrepo y Quilcué se han convertido en voceros clave de dos visiones de país que buscan conquistar a los electores indecisos.
A pocos días de las elecciones, la falta de un debate confirmado mantiene abierta la discusión sobre la necesidad de que los ciudadanos escuchen directamente a los aspirantes antes de tomar una decisión definitiva en las urnas.
La segunda vuelta presidencial entra así en una etapa decisiva, marcada por llamados al diálogo, exigencias de garantías, tensiones entre campañas y una ciudadanía que espera mayor claridad sobre las propuestas que definirán el futuro político de Colombia.







